11.8.08

Mirox Zero: Familia de Fuego (Parte 2)

Historia: Zirijo

V

En la vida de George Smith. Hace unos minutos.

Se escucha una gran explosión en el centro de la ciudad. Las llamas consumen todo lo que las rodea. La desesperación de las masas no se hace esperar, comienzan a correr por donde no haya fuego, movidos por la necesidad de sobrevivir. Nada puede detenerlas. El caos se apodera del centro comercial de Northcrem.

Mientras se levanta entre los escombros George Smith no puede dejar de decirlo…

- Mierda - el dolor recorre cada una de sus extremidades, y su cabeza da vueltas como si estuviera en una montaña rusa. Lo segundo en lo que piensa es… - ¡¡Julie!! ¡¡Justin!! ¿¡¿¡¡Pueden oírme!!?!?

Los gritos del mayor de los hermanos Smith salen desde lo profundo de su corazón. La angustia llenaba cada una de sus palabras, lo que hace que sus gritos fueran temblorosos pero fuertes. No duda ni un segundo en pararse y morder sus labios para dirigir el dolor que lo consume. Mira a todos lados, y avanzando llega a una claro en el espesor del humo desatado por la explosión. Ve a un muchacho al lado de un dispositivo explosivo, con un extraño liquido verde en la punta. Mira al muchacho, que sostenía un control remoto, y que está a punto de hacer detonar la bomba. Escucha unos gritos y corre para evitar que el chico salga lastimado.

- Muchacho, sal de aquí, es muy peligroso - le grita al chico que tiene el dispositivo en sus manos, mientras corre hacia él - alguien puede salir lastimado, suelta eso.

- Ni lo sueñes, esta es mi oportunidad para ser recordado y no estar más solo… ¡ALÉJATE!

Mientras el muchacho pronuncia estas palabras, George Smith alcanza a empujarlo y él se ve envuelto en la explosión en su lugar, sin darse cuenta que junto a él están sus dos hermanos, Julie y Justin. Una gran nube de humo se levanta y se pierde todo de vista. Lo que sigue es un destello, un impulso, un ardor que sale por todo su cuerpo: ante sus ojos solo puede ver fuego.


VI

Antes. Casa de Jason Shore Jr.

Jason Shore Jr. despertó muy temprano ese día, mucho más temprano de lo que acostumbraba. Soñó con este momento toda la noche, y estaba contento. Todo con lo que había planeado se estaba cumpliendo con exactitud. Ordenó sus cosas, como si fuera al colegio, pero en vez de cuadernos empacó sus bombas, entre las que se encontraba la mejor de sus invenciones, la “bomba igualadora”, como le gustaba llamarla. Esta contenía la sustancia que le había llegado por correo, todo lo que necesitaba para hacer de este mundo un lugar “mejor”.

- Me voy - acostumbraba a decir antes de irse, aunque él sabía que no había nadie en casa. Todas las mañanas era igual, despertar, hacer el desayuno, sacar dinero de las chaquetas de papá, despedirse de una familia que no estaba (solo para sentirse acompañado) y partir al colegio, salvo que en esta ocasión el destino de su salida es diferente. Sale con dirección al centro comercial.

- Una aquí, otra aquí, y la última por ahí – planeaba sobre un mapa hecho sobre una servilleta mientras viajaba en metrotren – Estos son los puntos en que pondré las bombas, todo será tal como lo planeé.

Al instalar las bombas, las sincroniza para que hagan explosión a las 14 horas, la hora cuando más gente anda por el centro comercial, haciendo compras de última hora, o simplemente buscando un lugar donde comer.

- Son el lugar y la hora perfectas, nada puede salir mal - pensaba Jason. Todo estaba saliendo como lo planeado.

Lo que no sabía Jason era que uno de los hermanos Smith, Justin, había perdido su gorra dentro de un tarro de basura, donde estaba una de las bombas.

- Mira lo que encontré Julie, hay que avisarle a George - dijo Justin a su hermana mayor.

- Sí, pero está sacando dinero de un cajero automático - le respondió Julie, un tanto asustada.

- ¡NO!, dejen mi bomba ahí - se escucha desde lo lejano del pasillo. Jason alcanzó a descubrir a los hermanos Smith en uno de sus paseos de guardia. Estaba muy pendiente de sus bombas y que todo saliera como lo había planeado, como lo había “soñado”.

- Estás loco, como se te ocurre poner en peligro así a la gente - le reprochó Julie Smith al joven que los detenía.

- No es asunto tuyo, cuando todo esto termine mucha gente me dará las gracias.

- Estás enfermo - le reitera Julie.

- Eso dicen ahora, después todos dirán que soy quien los hizo más iguales de lo que nunca fueron.

En la discusión ya dieron las dos, y la bomba estaba a punto de explotar. Jason, sabiendo las consecuencias, tiró la bomba al aire, en el espacio entre los pisos y se agachó. Las explosiones coordinadas se produjeron, pero al haber sacado la bomba de donde estaba, produjo que la estructura del centro comercial se viera dañada, lo que provocó una serie de derrumbes.

- Estúpidos, por su culpa mi plan no funcionará….serán testigos de mi “bomba igualadora”, ustedes serán los únicos que sufran las consecuencias….ya nada vale la pena, el plan se fue por los suelos - decía Jason a los más pequeños de los hermanos Smith, mientras sacaba la “bomba igualadora” de su mochila. El humo impedía que la gente lo viera, por lo que la impunidad estaba de su lado.

Se escuchan los gritos de George a lo lejos, a lo que Jason le ordena que se detenga. No escucha y aprieta el botón.
De lo siguiente de lo que es consciente es que fue expulsado de la explosión y que un poco de la sustancia le cae encima, llamas bailan en frente suyo, y unas figuras, tres de ellas, se hacen presentes, todas cubiertas de fuego.


VII

Mientras. Los hermanos Julie y Justin Smith.

Los hermanos Smith fueron al centro comercial ese día.

- No creas que se me olvidó lo que pasó ayer, Justin. Vamos al centro comercial para comprar algunas cosas para la casa - le explica George Smith, el mayor de los hermanos, a su hermano más pequeño, quien había sido castigado porque lo sorprendieron peleando con un compañero. Lo que no sabía la directora era que Justin se puso a defender a un amigo, y no a pelear por que sí.

Era muy juguetón el hermano más pequeño, Justin, mientras que George y Julie habían tenido que madurar a la fuerza. George se había hecho cargo de la familia entera, al no estar los padres presentes, por lo que tuvo que buscar empleo muy joven. Había descubierto una vocación muy extraña en estos tiempos, hacer lo correcto, por lo que engrosó las filas de la policía de Northcrem, convirtiéndose en un joven detective.

Ese día, dieron unas vueltas por el centro comercial de la ciudad y el mayor de los hermanos se sorprendió al ver que no había dinero en su billetera. Lo había olvidado en el comedor de su casa, por lo que se dirigió a sacar dinero de un cajero automático.

- Ya vuelvo, espérenme aquí, y no hagan travesuras - les advirtió el mayor de los Smith a su hermano y hermana – vuelvo en seguida.

Justin comienza a jugar con un avión hecho de cartón y un motor, lo había construido George para que su hermano se entretuviera. Mientras jugaba, deja caer accidentalmente su gorra en un basurero cercano, y su hermana lo vigila para que no vaya muy lejos solo. En lugar de sacar su gorra, Justin encuentra otro artefacto en el tarro de basura.

- ¿Qué es esa cosa? Se ve peligrosa - se pregunta el muchacho, sacando una cajita negra desde el basurero - Tiene unos números rojos…están retrocediendo…

- ¡Es una bomba Justin! - le dice preocupada Julie a su hermano menor.

Lo siguiente, era una explosión y flamas, bolas de fuego por todos lados, incluso en su piel.


VIII

Control de seguridad del centro comercial de de Northcrem.

- ¿Ves a ese muchacho? Ha estado tirando cosas a los tarros de basura por un rato, voy a ver qué sucede - le comentó un guardia de seguridad a su compañero de turno - Estos vándalos de hoy, no saben que lo que hacen puede traer consecuencias.

-Ok Tom, ten cuidado.

Apenas el guardia de seguridad, Tom Kitajima, llegó al primer piso, comenzaron las explosiones

- Alerta, hay que evacuar a las personas, cambio… ¿me escuchas Daniel? – lo que no sabía Tom era que Daniel, su compañero, fue atrapado por la explosión, ya que una bomba fue puesta en la puerta de la caseta de guardias, para que no salieran.

- Daniel, cambio. Responde Daniel, maldita sea. Tendré que ir solo – Tom se disponía a seguir, pero en ese momento escucha la siguiente explosión, y ve que en un pasillo del centro comercial había una gran flama, y frente a ella un muchacho. Tom corre a ver qué sucede, y toma del brazo al muchacho, el cual tenía una extraña sustancia en su cuerpo, de color verde; éste lo suelta.

- Yo no quería que sucediera esto, esto no estaba en el plan…en el sueño… ¡nada de esto!

- Tranquilo, muchacho. Esto no es tu culpa, hay que esperar a los bomberos para que te quiten eso que tienes - le dijo el guardia de seguridad al muchacho.

Mientras tanto el caos se apodera de la gente que concurría al centro comercial a esas horas, de las llamas aparecen tres figuras rodeadas de fuego. De sus brazos, piernas, de todo su cuerpo salían flamas.

- ¿Qué es eso? ¿Dónde estamos? - se preguntaba George Smith, quien estaba en una extraña situación. Después de haber sobrevivido a la explosión del centro comercial lo que recuerda es que empujó a un muchacho para que no se viera envuelto en la explosión de una bomba. Ahora está con sus dos hermanos cubierto por flamas que salen de su propio cuerpo. El asombro se apodera de él y por un momento se encuentra asustado.

- ¿Julie? Justin? ¿Donde están? - se pregunta el joven detective. Dos figuras iluminadas entre las columnas de humo le responden. George se dirige hacia sus hermanos y les pregunta si en verdad son ellos. Le contestan que si, y los ve en la misma situación. No saben qué hacer. Están ocultos de la multitud, ya que si aparecen así solo podrían empeorar las cosas. Se miran unos instantes atónitos frente a tal situación. Por un momento el miedo corroe sus pensamientos, pero al verse juntos, ese miedo desaparece. En estos momentos, lo que llaman “apoyo familiar” se hace presente.

Tom, el guardia de seguridad, ve las figuras brillantes cerca de él y se dirige a ellas. Saca su pistola de electro-shock sólo por seguridad y avanza por el destruido centro comercial.

- ¿Quiénes son ustedes? - le pregunta el guardia a las flamas vivientes.

- Somos la familia Smith, no se alarme, no queremos dañar a nadie, solo que algo sucedió - le responde George al guardia, quien en ese momento los ve directamente. Y queda maravillado ante lo que veían sus ojos, ¡personas a las que les sale fuego del cuerpo! Ni en sus sueños más extraños había visto tal visión. Guarda su arma, y con un tono de asombro y extrañeza sigue con las preguntas.

- ¿Y… cómo?, ¿qué les pasó?

- No lo sé, una explosión, un líquido que ardía y luego el fuego - sigue hablando el mayor de los hermanos - Pero lo más importante no somos nosotros, sino que solucionar la situación - prosigue.

- Tienes razón, pero la gente no sabe qué hacer, están todos desorientados, necesitamos que alguien los guíe a las salidas de emergencia.

Entonces el llamado del deber que hizo de George Smith el detective más prometedor de la policía de Northcrem lo hizo entrar en razón.
- Nosotros podemos guiar a la gente entre el humo y los escombros, ahora somos luz. Lo que te movió a venir con nosotros, a ellos también los llamará.

- De acuerdo, yo intentaré activar los altoparlantes para indicar a la gente que los sigan - dice Tom - Hay una cabina de emergencia en el primer piso.

- Yo te acompañaré ahí - se ofrece Justin Smith, siguiendo el ejemplo de su hermano - Tu me dices hacia donde y yo iluminaré el lugar.

- Bien - exclaman George y Tom. Ambos saben que el trabajo en equipo solucionaría la situación.

- Estimados ciudadanos, que no cunda el pánico, estamos trabajando para que la evacuación sea lo más rápida posible - se oye al rato, desde los altoparlantes: era Tom, quien estaba dando instrucciones a las personas que quedaban en el centro comercial -
Por favor, no se asusten, tenemos personas especializadas trabajando con nosotros, por favor, sigan las figuras iluminadas para llegar a las salida.

- Esa es nuestra entrada, Julie - le dice George Smith a su hermana menor.

Comienzan a aparecer siluetas rojas entre el humo, indicando el camino de salida. Lo que no sabían los hermanos Julie y George Smith era que el fuego que salía desde su cuerpo les daba mayor energía a sus músculos, y hacía sus cuerpos más livianos, lo que permitía que corrieran tan rápido que sólo se veían largas colas de fuego, las que guiaron a las personas a la salida principal.

- ¿Están todos a salvo? - pregunta Julie Smith a su hermano Justin, con quien se junta en la cabina de emergencia de la que hablaba Tom.

- No lo creo hermanita, hay personas atrapadas en el segundo piso. Hay que ir por ellas.

Ambos suben por las escaleras de emergencia hacia el segundo piso, pero ven que están bloqueadas por vigas de acero que impiden el paso. Justin escucha los gritos de las personas que se encuentran aglomeradas al otro lado de la escalera.

- No sé cómo podemos sacar estas vigas del camino - le comenta Julie a su hermano menor, mientras que éste está tratando de empujarlas o tirarlas. Lo que descubren es sorprendente: donde se apoyó Justin se había derretido el acero, lo que les da a los hermanos una idea. Comienzan a empujar la viga y mientras más esfuerzo utilizan, más fuego, o energía, se concentra en sus brazos y manos, lo que produce que el acero se derrita por completo y permite que la gente pueda bajar sin mayor problema.
La gente veía con asombro a estas personas de fuego, pero el agradecimiento fue más grande, y solo se detuvieron a darles las gracias.

- Bien hecho chicos - los felicita George - Ahora que no queda nadie, hay que salir de aquí.

- ¿Y el muchacho de las bombas? - pregunta Julie a Tom.

- Debe haberse confundido con la multitud y haber escapado por la puerta principal - responde Tom.

Mientras se dirigía a la salida, los pilares que sostenían los escombros del techo cedieron, precipitando pedazos de concreto, vidrio y acero a las cabezas de los hermanos Smith y del guardia de seguridad del centro comercial. Sorprendido por el derrumbe, George Smith, solo piensa en detener la mayor cantidad de escombros posible, y salta al encuentro de los escombros. De lo que no logra darse cuenta es que con el grado de concentración y el salto logró detener en el aire los pedazos más grandes del techo, y empujarlos hacia un lugar vacío, mientras que Julie pone sus manos y recuerda el esfuerzo hecho para derretir la viga de acero, con lo que expulsa una bola de fuego que derrite y empuja los escombros más pequeños lejos de sus cabezas. Se miran sorprendidos de sus habilidades y se disponen a salir del edificio.

- ¿Qué nos pasó? – pregunta Julie a George.

- No lo sé, hermana – responde – Pero creo que esto puede ser bueno… Quizás podamos hacer una diferencia, juntos.

- Si, George. Juntos.

Tras el agradecimiento de las personas, los tres hermanos se elevaron, y volvieron a casa, dispuesto a entender todo lo que pasó, y con la convicción de sacar lo mejor de ello.

Así nace una leyenda, la familia más poderosa y unida de todo el mundo, recordados por todo el mundo como La Familia de Fuego.


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