6.7.11

Mirox Presenta #6

“Zenith”
Historia: Zirijo.

I

La pluma empezó a quemar en el costado de Alexa Camus, mientras cruzaban la troposfera terrestre.

- Esta mujer fue víctima de los pecados del mundo* - le dice Metatron, actual encargado del Cielo, a uno de los ángeles que lo escoltaban. Él cargaba a Alexa Camus en sus brazos, envuelta en un manto divino y un halo de protección sagrada.

- ¿Qué podemos hacer nosotros, Metatron?- le pregunta el ángel que está a su otro costado - La única forma de que el Hombre sea salvo, es el arrepentimiento.

- Ella no cometió pecado por su propio libre albedrío, Zalaquiel, y por eso debemos salvar su alma.

La inmensidad del universo se despliega ante los hermosos ojos de aquellos ángeles que sobrevivieron a “La Última Guerra”.


- Nuestra guerra contra el Infierno nos ha dejado débiles, Metatron- comenta un ángel.

- Mi ausencia en la guerra no fue por mi voluntad, Orakiel, nuestro Señor Padre tenía este destino preparado para mí - responde el arcángel - Apresuremos el vuelo, hermanos… la nueva roca donde construiremos la Casa de Dios nos espera.

Los ángeles surcan el vacío del universo en dirección a la nueva Casa de Dios; esperan poder salvar del pecado al alma de Alexa Camus. Pero mientras la esperanza se eleva en lo alto de las estrellas, algo nace también en lo profundo del abismo.

II

Hace un tiempo.-

Aquella madrugada fue extraña. Un niño de no más de diez años, de pelo negro y con unos grandes ojos de color azul-cielo, avanza entre la bruma de una zona rural de Sunset. El niño cumplía cada día con su labor hogareña de ir por la leche de vaca que ordeñaba una vecina. Pero esa madrugada fue extraña.

Por el lado del camino hay un árbol de manzanas que siempre llamó su atención, lo usaba para pasar las aburridas tardes. Sus rojos frutos eran deliciosos, un placer al paladar.

- #$#&%/… - escucha el muchacho cerca de aquel manzano.

Un murmullo.

- $%&////(&/).. - escucha luego, un ruido más fuerte, mientras se acercaba a aquel árbol de frutos intensamente rojos.

El muchacho busca en su alrededor, pero no logra ver a nadie por la bruma.

- ¿Jesús? – escucha, sabiendo que es su nombre el que pronuncian.

El niño contestó al nombre cristiano que le habían dado sus padres, como lo hacía usualmente. Miró hacia todos lados pero la bruma era más intensa. Sus ojos pasaron por el árbol y vio como las grandes manzanas brillaban aquella mañana, pero algo llamó su atención.

- ¿Hola? – saludó Jesús a una silueta oculta en la bruma, que lo observaba fijamente.

El árbol se erigía a un lado de aquel camino que Jesús recorrió una infinidad de mañanas. Pero aquel día, una extraña silueta de profundos y brillantes ojos rojos lo miraba y pronunciaba su nombre como un susurro. Esos ojos lo miraban, buscando en su alma… buscando, llamándolo.

Luego vio que la rama en la que esta misteriosa figura estaba, era cubierta por un líquido rojo muy brillante, tan brillante como sus ojos y las manzanas.

- ¿Estas herido, gatito? – asumió Jesús al ver la apariencia de lo que se posaba en aquella ensangrentada rama. La bruma no permitía ver con claridad, la forma de aquel “gatito”, pero Jesús tenía un buen corazón, así que comenzó a trepar el árbol para prestarle ayuda.

Jesús avanzó hasta las ramas más próximas, pero la sangre hizo que resbalara, pasando a llevar con su mano una rama en punta, lastimando seriamente su mano derecha. Estaba a punto de caer, cuando la figura de ojos brillantes estiró un brazo, tomando la mano herida de Jesús.

Una sensación electrizante recorrió el cuerpo del muchacho y el cuerpo de aquel “gatito” herido. Los ojos de Jesús pasaron de un azul-cielo, a un rojo-sangre, terminando en un rojo profundo, muy oscuro. Mientras, la figura se cubrió de una piel rojiza, dejando ver una demoniaca figura.

- ¿Qué? ¿Quién eres tú? – preguntó Jesús, asustado.

El demonio extendió sus alas y voló, hasta dejar al muchacho en el suelo.

- Soy Raymenus, hijo del demonio Darkhan, uno de los Señores del Infierno. Y ahora… puedo sentirlo… eres más que un simple humano. El abismo te ha dado su complacencia…

Jesús miró su mano y esta estaba completamente sana, mientras que el demonio ya no estaba ahí. Jesús siguió caminando, mirando con sus nuevos ojos rojos, esta extraña madrugada.

III

El arcángel Metatron deja frente a un altar vacío el cuerpo casi inerte de Alexa Camus.

- Hemos construido el Templo a imagen y semejanza de nuestro Señor – comenta un ángel que acompañaba a Metatron.

Aquel Templo era despampanante. Absolutamente blanco y poblado por tronos. En el centro, unas lámparas dispuestas para ser encendidas. Eran veinticuatro tronos, para veinticuatro ancianos. Todos vacíos.

- ¿Dónde está el Libro de los Siete Sellos?- pregunta Metatron, nuevo señor del Cielo - El cordero será incinerado para ser salvo, y olvidar los pecados con los que carga.

- ¿Inmolar el cordero, señor? – pregunta un ángel – Eso sería traer la ruina a los hombres, es llevarles el Juicio Final.

- El Juicio ocurrirá de todos modos, Irafel… pero le debemos a un hombre que la vida siga en el jardín de nuestro Señor.

Sonaron trompetas y arpas. Cánticos diciendo: “Digno eres de tomar el Libro y de abrir sus Sellos”, mientras que sólo brillaban tres de las siete lámparas que estaban ahí.

- ¿Qué sucede con los dones de Dios, Sachiel? - pregunta Metatron a otro de los ángeles presentes.

- Han ido a la Tierra, mi señor. Han ido a iluminar al espíritu de los hombres en su ausencia.

Los veinticuatro tronos seguían vacíos, pero cuatro criaturas estaban ahí, repitiendo alabanzas a Dios y al cordero. Metatron levanta a Alexa, que sigue cubierta por el manto divino, y por la pluma que bloquea momentáneamente el pecado del hombre, ya que había sido infectada con una daga ceremonial satánica.

- El cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza - dice Metatron, luego de hacer que las tres lámparas encendieran los mantos y llenaran de flamas el cuerpo de la mujer.

Los veinticuatro tronos se poblaron de ancianos, de todos los rincones de la galaxia. Veinticuatro ancianos que aun creían en el Hijo del Hombre y en el cordero inmolado.

Y todo lo creado que está en el Cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y todas las cosas que en ellos hay, decían: “Al que está sentado en el trono, y al cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria, y el poder, por los siglos de los siglos”.

Y los cuatro seres vivientes decían: “Amén”. Y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros, y adoraron al que vive por los siglos de los siglos. Todos menos uno.

IV

Ahora.-


- Tengo un extraño escalofrío, Pamela… – dice un exitoso empresario de la ciudad de Sunset – Uno que no me daba desde hace mucho.

- Lo tomaré como un cumplido, don Jesús - responde Pamela, mientras se ponía de pie, y limpiaba de su boca el semen de su jefe.

- ¡Te he dicho mil veces que no te dirijas a mi por mi nombre! - dice bastante alterado Jesús, cerrando su cremallera, y ordenando papeles para la reunión que tenía en cinco minutos - Nadie puede llamarme por mi nombre. Ahora, déjame sólo, necesito pensar.

- Como quiera, Jefe - contesta la secretaria, que termina de arreglarse antes de salir de la oficina.

Jesús camina de un extremo a otro de su gran oficina, ubicada en uno de los grandes edificios de la ciudad, pensando en su corta, pero exitosa carrera, como acostumbraba a hacer. No podía creer lo exitoso que había llegado a ser desde que se alejó de todos los problemas que lo seguían en su vida campesina. Apenas sabía leer y escribir, y ahora tenía un alto puesto en una de las tantas sucursales de Quimera Corp., uno de los grandes conglomerados empresariales de Eria y el mundo. Sabía que tenía un “encanto” especial, y todo había empezado aquella extraña mañana.

De improviso, una voz muy gruesa y gutural le habla, y por lo que puede percibir, no viene de ninguna parte.

- ¡Tú! Tu sangre huele a azufre, humano – le dice la voz - Tú serás quien me entregue el Edén y lo haga mí reino.

- ¿Quién eres tú? ¿Qué quieres de mi? - pregunta Jesús, sintiendo que su cabeza iba a explotar, y ardor por sus brazos y manos.

- ¿No sabes que nunca debes darle tu nombre a un demonio? – le responde con una pregunta - Nunca debes responder si es que nadie te llama, o tu sangre quedará maldita… pero eso no lo sabías en aquel tiempo.

- ¿Cómo sabes eso de mi? – pregunta nuevamente Jesús, luego que un dolor intenso en la frente lo obliga a postrarse y revolcarse en la alfombra.

- ¡RESPONDE CUANDO EL ABISMO TE RECLAMA! – dice la voz, levantando a Jesús y lanzándolo por la ventana.

Jesús cae varios metros, y sus brazos se extienden solos. Cae en el asfalto, pero su cuerpo no resulta dañado por la caída. El dolor lo tortura y su frente, manos y pies, comienzan a sangrar. Solo puede oír el sonido del metal contra el metal, y cómo los clavos se abren paso por sus manos. Jesús simplemente levita invertido, de pies hacia arriba, y en señal de una cruz invertida.

Se escucha un grito de dolor, que es interrumpido por una brillante lanza que viaja desde Nueva Jerusalem, el nuevo Templo de Dios.

Unas alas muy brillantes se despliegan, luego de hacer que su dueña cruzara en segundos la mitad del Sistema Solar. Una mujer de rojos y sueltos cabellos se presenta ante el torturado y crucificado Jesús. Portaba una armadura con la Santa Cruz en su pecho, y retiraba la Lanza de Longinus del costado de Jesús.

- La Lanza detendrá al demonio que intenta poseerte, cristiano – dice la mujer, con una cálida y calmada voz.

Jesús, que aún yacía invertido en el aire, no respondía y la sangre de su costado llegaba a su cuello y boca.

- Tu nombre cristiano es Jesús, bendito con el nombre de nuestro Señor – dice la mujer, que se acerca para soltar los fantasmagóricos clavos de la cruz invertida.

- ¡Sí, pero mi nombre ahora es Abyss, ramera! – dice Jesús, encendiéndose en llamas y desapareciendo, dejando un fuerte aroma a azufre en el lugar.

- Demasiado tarde, Señor Metatron, el demonio ya lo poseyó - dice la mujer que antes era conocida como Alexa Camus, mirando hacia el cielo.

- No es así, Zenith. Él fue quien llamó y poseyó a Satán. Vuelve con tus hermanos ángeles ahora, para que podamos seguir reconstruyendo el Templo, y el reino de Dios.

Habiendo desaparecido Abyss, la nueva Zenith emprende el vuelo a la luna Titán, en Júpiter, donde se albergan las fuerzas de Dios. Pero mientras unos desaparecen, otros hacen su ingreso a esta realidad…

V

En una playa al sur de Eria, una pareja veía el atardecer de aquel día. Veían como el sol se escondía, cuando notaron que una mancha aparecía desde el horizonte.

- ¿Qué es eso, amor? – pregunta la mujer, a su acompañante.

- No lo sé, querida… pero se viene acercando.

Sobre ellos pasa surcando por los aires una figura plateada… y mientras pasaba por sobre ellos, sintieron que les faltaba el aire.

Así como apareció, Nadir, nacido en el horizonte, se alejó de la vista de la pareja, haciendo que se sintieran un poco más cansados, un poco más viejos…


Fin…
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* LeerMás Allá de los Ojos: Crónicas de Paul Morgan” #1 - #6


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