18.11.09

Zudo #9

Los primeros días del resto de mi vida (2 de 3)
“La mente sobre el cuerpo”
Historia: Zirijo.

I

- “Los Truenos de Zeus”, “Sandalias de Hermes”… ¿Qué viene ahora? ¿Los calzones de Hércules? – preguntaba a Elena, mientras somos guiados a una sala de reuniones en la Sears Tower.

- No seas ridículo, Zudo… tanto tiempo lejos te ha hecho perder un tornillo – me contesta con una sonrisa maravillosa.

- Todo para estar con ustedes… contigo – susurro.

- Bienvenidos, dama y caballero – nos saluda el Conde Brown, cuando llegamos a la sala de consejo - De ahora en adelante formarán parte oficial de la “Rosa de Colores”. Como se los informó el Barón de la Casa Roja, ustedes no tenían el “perfil” para ingresar a nuestra organización, ya que poseen poderes más allá de los humanamente “cultivables”… ¿Me explico? Pero por los sucesos que han ocurrido, y el especial interés que ha tenido el General Burt Smash en ustedes, hemos decidido hacer una excepción, e incluirlos en las filas de la organización. Serán los mensajeros oficiales… algún día podrán aspirar a un título.

- No sé qué decir… gracias, creo – respondo.

- Ahora, pasando directamente a lo que nos convoca, hemos empezado a desarrollar conversaciones con otro grupo de renegados, al cual hemos prometido surtir de armamento y tecnología, por su privilegiada posición en el mar… su poder son las comunicaciones intercontinentales. Nos referimos a “Los Calaveras”.

- ¿Los Calaveras? – pregunta Elena – ¿Harán tratos con piratas?

- Así es, señorita Krumm. Creemos que alejarnos de la ley es la única herramienta que nos queda para seguir resistiendo a los constantes ataques que recibimos del Gobierno. – se detiene Brown por un momento - Está claro que no compartimos sus métodos violentos, ni sus intereses personales, pero ellos se rigen por un fuerte código de honor marino, por lo que podemos confiar en que las alianzas son respetadas ante todo.

- Encuentro que es un plan un poco peligroso – comenta Elena.

- Señorita Elena, me agrada que esté interesada en los detalles del plan, pero es una decisión tomada. De hecho, su misión es entregar la primera herramienta de trueque, las “Sandalias de Hermes”.

- Espero que sea un nombre clave, porque si nos toca repartir un par de sandalias, sería vergonzoso – acoto.

- No, señor Zudo, y aprecio su sentido del humor… en realidad son Chips alterados, que aumentan la eficiencia de los motores de cualquier tipo. En este caso, serán usados en los motores de los barcos de “Los Calaveras” – me aclara el Conde Brown.

- Bien – continua – sin más que decir, sus vehículos están afuera. La motocicleta será guardada en el edificio, señor Zudo, y arreglada. Mientras, pueden tomar un automóvil y continuar su viaje hasta New York, lugar donde se encuentran las “Sandalias”, y la residencia de Violet Princess.

II

Ya en el auto, encendemos la radio, para enterarnos de lo que está pasando. Nos perdimos un buen rato, así es que informarse hace bien.

Y continuamos con las informaciones. Ayer se dio a conocer el nuevo consejero del Departamento de Defensa de la nación. Se trataría de uno de los más influyentes creadores de tecnología militar, nos referimos al destacado empresario Gregory Wörner, de las Industrias Wörner. La noticia se supo luego de intensas reuniones con el recientemente asumido Presidente Ford. La decisión nace por el atentado ocurrido en el periodo de candidatura, lo que ha hecho que el discurso ante el terrorismo se vuelva más inflexible…”.

- Cambia esa porquería… un empresario más que juega a ser político… la misma historia de siempre – comento, mientras cambio de estación.

…Que es inaceptable la posición que ha tomado la policía al no poder detener esta ola de desapariciones. Ni siquiera se sabe quien o quienes, están realizando este crimen.
- Pero tampoco existe un modus operandi de quien sea que esté realizando estos secuestros, no se piden rescates, ni se han encontrado los cuerpos de los desaparecidos.
- Puede que sea un intento político… algo que quieran ocultar.
- No caigamos en la paranoia, sr. Carrie, no estamos en países tercermundistas, donde las diferencias políticas se solucionan con asesinatos.
- No sea ingenuo, Larry…”.

Apago la radio, porque sólo transmiten basura. Lo extraño es que ambas noticias interesaron mucho a Elena, pero no hizo nada para impedir que cambiara de estación, o que la apagara. Más bien se hizo la desentendida.

- ¿Estás segura que quieres conducir hasta New York? – le pregunto.

- Si, no hay problema… además tú no sabes conducir automóviles… ni motocicletas… ¿Cómo llegaste hasta aquí sin saber conducir? – la invade el desconcierto.

- Aprendí en el camino… – respondo, tomando el peso de lo que hice – Estaba tan desesperado, que aprendí a andar en motocicleta, y creo poder controlar la espada también.

- Si, esa es otra cosa… ¿Una espada? Ya tienes un arsenal temible en batalla cuerpo a cuerpo. ¿Qué vas a crear ahora? ¿Hay un límite de esas cosas?

- No lo sé… creo que responden a situaciones específicas… aquella vez en Las Vegas quería protegerte de Blackjack, y apareció el escudo. Con Sight pasó todo lo contrario… quería alejarlo de ti, pero también quería atacarlo… quería realmente hacerle daño, y apareció la espada de hoja oscura.

- Deberías explorar un poco más tus habilidades, Zudo… – me dice – Puede que algún día necesitemos otra cosa, y puede que la puedas… “crear”.

- Sería bueno saber qué más puedo hacer...

III

Necesariamente debemos parar. El agotamiento hace que Elena casi se quede dormida al volante, por lo que paramos en Youngstown para descansar y pensar en otra cosa.

- ¿Y finalmente que pasó con el Trueno de Zeus? - le pregunto a Elena, que estaba tomando un poco de agua.

- No lo sé, al parecer en la batalla con Sight se dañó, así es que lo están arreglando. Se lo llevó consigo Hefestos.

- Era un arma brutal ese trueno – comento.

Elena me ignora, pero no me doy cuenta hasta que hace un comentario fuera de lugar.

- Muévete Zudo, nos están observando – me dice mientras se levanta – Vamos rápido al vehículo.

- ¿A dónde creen que van? – nos dice una persona que va pasando.

- No tienen escapatoria – nos dice otra que pasa a nuestro lado.

- Soy Control – dice una mujer a nuestra espalda.

- Y no pueden ir a ninguna parte.

Miramos hacia todos lados, y las personas que iban caminando a nuestro alrededor se empiezan a acercar.

- El maldito Smash está desesperado… envió al propio Control para acabar con nosotros – dice Elena mientras comienza a golpear a las personas que se nos acercan.

- Pero Elena, ¿qué estás haciendo? – le pregunto desconcertado.

- Estas personas están bajo las ordenes de Control – me contesta – Tal como Blackjack, en Salt Lake City, no entenderán si tratamos de dialogar… Control puede poner bajo sus órdenes a personas con Energía Cor positiva; la gente “buena” es el blanco al cual él puede manejar a su antojo.

Miro a los ojos de las personas que se acercan a un paso bastante calmado, pero de forma aterradora. Sus ojos no reflejan ni una pizca de voluntad, están oscuros como la noche, y profundos como el abismo. Yo también comienzo a golpear personas para poder escapar, ya que la cantidad de gente bajo las órdenes de Control era muchísima.
La multitud se aglomera, y es Elena la que abre fuego primero. Comienza a alejar a la gente con barreras de energía oscura, y nos hacemos camino hacia el automóvil. Comienzan los disparos. Uno da en la espalda de una mujer que creo nunca haber visto. Son policías que nos disparan, y tienen el mismo negro en sus ojos.

- Es Control que nos dispara a través de ellos, debemos salir de aquí – me dice Elena.

Mi escudo aparece, y trato de cubrirme de los disparos, mientras que las balas dan entre la multitud, dejando un mar de cadáveres. Escucho un grito de Elena. Se pierde entre toda la gente.

- Entrégate, Zudo – dice la multitud – Tengo a Shadow en la mira, y si no te entregas, ella tendrá el peor final que puedas imaginar.

Miro a mi alrededor, y es la multitud la que asfixia, ata y amordaza a Elena. Deshago mi escudo y levanto mis brazos, y lo siguiente, es un golpe en la cabeza.

IV

Me acostumbro a ser noqueado y aparecer en otro lugar. Ya han sido muchas veces… creo que pensaré en crear un casco de energía o algo así.

Despierto del golpe en la cabeza, y ya no estoy en las calles de Youngstown, sino que en una especie de mazmorra medieval. Veo que a mi lado está Elena, inconciente y colgando, al igual que yo, de los brazos, atados a cadenas.

- Zudo Price… es un verdadero placer conocerte – se escucha desde la única entrada a la mazmorra – Eres la persona que más problemas ha traído al General Smash en todos sus años de servicio.

- ¡Da la cara, imbécil! – exijo.

- Es lo mínimo que podría hacer antes de dar fin a tan gran rival – dice la voz.

De la oscuridad de la entrada se deja ver un tipo común y corriente, pero que en su cabeza tiene una especie de calamar extraño. La completa oscuridad reina en los ojos de este sujeto. Puedo verlo ya que se acerca mucho a mí. Miro al calamar en su cabeza, y es este el que me mira con su completa atención.

- Me presento como debe ser – dice el hombre – Soy Control, amo y señor de seres de buen corazón, y este es mi huésped.

- ¿¡Qué has hecho con Elena!? – le pregunto con odio.

- Interesante… tus niveles de Energía Cor negativa son tan altos, que mis poderes de dominio son inservibles, por eso no pude controlarte antes… eres una persona muy interesante, Zudo Price.

- ¡Contesta! – le grito – ¡¿Qué le has hecho?!

- Sólo está en un trance momentáneo… descansa para lo que viene… – el huésped de Control no expresa nada, ni una pizca de humanidad ya – Ha recolectado mucha información gracias a que ha estado junto a ti todo este tiempo… ahora es sólo cuestión de leer su mente.

- Déjala en paz, no sabes con quien te estás metiendo.

- ¿Ah, sí? ¿Qué es lo que crees que puedes hacer ahí encadenado, niño?

Comienzo a concentrar energía en mi brazo para generar mi escudo, y la espada… pero no sucede nada.

- Qué… ¿qué es lo que pasa? – me pregunto en voz alta.

- Me diviertes, Zudo Price. Tu problema es que crees saberlo todo. Ahora quiero que conozcas al responsable de que no puedas hacer nada para salir de aquí: The Drainer.

En ese instante, entra otro tipo. Este sujeto es diferente. En sus ojos se puede ver el goce que le produce vernos atados a mí y a Elena.

- Esto he estado esperando por largo tiempo… tu energía, Zudo… ¡tu energía será toda mía!


Continúa…
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1 comentario:

Kao dijo...

wn!!!

me perdí... pasó muy rapido todo... la cagó pero ta bacan

el unico atao es q es muy clihce eso de esperar a q el enemigo esté consciente pa darle el golpe de gracia.