4.11.09

Animal #9

Rex (2 de 2)
“La Prueba”
Historia: Zirijo.

I

Agartha, centro de la Tierra.

- ¿Puede hacer eso? – le pregunto discretamente a “Cascabel”.

- Por supuesto. Pero es poco usual – contesta el agarthiano que trabaja para la Casa del Rey – La última vez que tuvimos un desafío fue hace más de treinta generaciones. Fue un gran evento.

Esto se ha escapado de mis manos. Simplemente he tomado el lugar del Elemental del Cor, aquí, en Agartha, y ahora debo pasar una especie de prueba de iniciación con este tipo gigante con una similitud increíble con los escarabajos kabuto.

- Nuestra Familia ha decidido nombrar al más fuerte de nuestros representantes para hacerse del trono – dice en voz alta “Madre Antenas”.

- Pero... Animal es el designado por el “Alma Brillante” – cuestiona “Garras I”.

- Eso es lo de menos – agrega “Madame Ha’wk” – Veremos si en quien el “Alma Brillante” ha puesto su confianza, es digno de ser llamado Rey.

Esto no me gusta para nada. “B’Horn” es una mole de casi dos metros, y su cuerno lo hace ver aún más grande. Sin mencionar que de ancho es como dos veces mi tamaño.

- ¡Entonces que se cumpla la prueba! – exclama “Cascabel” – El último en quedar en pie, será nombrado Rey de Agartha.

II

Se me lleva a mis aposentos, donde estuve anteriormente. En la cama hay ropas nuevas, de color naranjo y un verde un tanto oscuro. Creo que es la ropa que debo usar mañana, para la gran prueba con “B’Horn”.

- Animal, ¿puedo pasar?- pregunta desde la puerta Garras I, representante de una de las Familias de Agartha, que de paso, me sorprende.

- Por supuesto - respondo.

- Es un honor estar en frente del elegido por “Alma Brillante”- comenta.

- Al contrario, Garras I, debería ser yo quien esté honrado. No es menor que me entreguen así su confianza.

- Es natural, somos la familia más influyente en Agartha, y además somos los más cercanos a “Alma Brillante” – me dice, mientras observa los ropajes que me presentaron y continua – Esos son los colores del ejército, una vez porté esos colores sobre mí.

- ¿Cómo será mañana?- le pregunto.

- ¿Lo dices por la prueba? Bueno, será un combate en el Gran Coliseo de Agartha, en frente de todos los agarthianos que estén en la ciudad. Deberás demostrarles a todos de qué estás hecho, para ser nuestro próximo Rey.

- Suena una tarea difícil – comento, pensando en que ser un Rey nunca estuvo en mis planes, y que además, B’Horn se veía muy fuerte.

- No, si es que “Alma Brillante” estaba en la razón. Ahora debo irme, mañana debes estar en tu mejor forma.

- Gracias Garras I, demostraré ser de confianza.

Mientras Garras I se va, pienso que realmente mañana será un día importante. Tomo un baño para poder relajarme, e intento dormir un poco, pero los pensamientos que me atan a la superficie no me dejan tranquilo. Pienso en lo que pasó con Ubamba, pienso en los Centinelas, y pienso en Delta. Ella no puede desaparecer de mi mente, sus ojos eran tan profundos como el universo, y escondían misterios que siempre quise revelar. Nunca fui capas de decirle nada, porque yo soy lo que soy, y ella es una humana.

Trato de dormir, pero no puedo. Esta prueba impuesta por los Agarthianos me preocupa. Ya avanzada la noche, es cuando cierro los ojos, pero tengo un extraño sueño. Se me acercan, desde la oscuridad, unos ojos felinos, que me miran con intensidad. Pertenecen a un rostro hermoso, lleno de vida y radiante. “Animal, todos confiamos en ti”, me dice con una voz femenina muy intensa. Luego, todo se vuelve oscuro.

Cuando vuelvo a abrir los ojos, ya es de día. Un extraño día en el centro de la tierra. Escucho como todo está en ajetreo en la casa real, y como los sirvientes de palacio están organizando todo para el enfrentamiento en el coliseo.

- Señor, muy buenos días – me dice un sirviente, que entra en la habitación.

- Buenos días para ti también….

- “Kikiru”, señor… mi nombre es “Kikiru” – responde el sirviente con características de gallo.

“Kikiru” trae consigo el desayuno, el cual como a toda prisa, ya que soy informado de que sólo faltan una horas para mi encuentro con el representante de “Madre Antenas” y su enjambre.

III

El coliseo es inmenso. Cuando llegamos, el sonido que se podía oír desde fuera, era ensordecedor. Todos estaban ahí, desde el más majestuoso de los mamíferos, hasta el más pequeño de los insectos. Al entrar en ese coliseo, comienzan a temblar mis piernas. El nerviosismo es tremendo, y la impresionante cantidad de Agarthianos supera mi imaginación.

- … Y, entrando por el costado Azul del Coliseo, el representante de los Mamíferos…. el que viene de arriba, ¡¡¡¡ANIMAL!!!! – dice la comentarista del enfrentamiento, una muy guapa mujer/paloma.

Apenas aparezco en la arena, y un grito absoluto se apodera de la grandiosa construcción, haciendo que mi confianza regrese, y presentándome como el campeón elegido por mi hermano Elemental. La presentación de B’Horn es similar, llevándose ovaciones y abucheos desde el público.

- ¡¡¡Que comience la Batalla!!! – sentencia la presentadora, pero es interrumpida por el sonido de un cuerno muy grave, que nos sorprende a todos.

- Esperen un momento - interrumpe otra mujer. Es Madame Ha’wk, quien pide la palabra a segundos de empezar el combate – Nuestra bandada también presenta un luchador para que postular al trono. Adelante, “Mañke”.

La multitud queda en shock. No saben qué hacer, y en cuanto baja el tal “Mañke” a la arena, un vitoreo general se hace sentir.

- ¿Pensaste que se te iba a hacer fácil hacerte del trono, Animal? – llega diciendo Mañke, un tipo de forma delgada y humanoide, pero con alas, y con características similares a las de un Cóndor.

- No me sorprende que haya tanta competencia por el trono, Mañke. De donde vengo, las luchas políticas son impresionantes – comento.

- Pero esto no es como de donde vienes, así es que prepárate para sentir dolor – exclama B’Horn, que se entromete en la conversación, mientras que se siente un pequeño movimiento de la tierra.

- Para hacer esta triple amenaza más interesante, hemos decidido agregar un poco más de dificultad a la tarea de estos luchadores – dice para todos la presentadora.

Por unas compuertas comienza a aparecer agua a mucha presión, mientras que el terreno de la arena se modificaba.

- Bajo esta tierra hay unos mecanismos que permiten moldear la superficie terrestre – comenta Mañke, mientras vuela para ponerse a salvo, mientras que por otra compuerta aparecen paneles de vegetación media y baja.

Se forma un ecosistema completo en la arena de duelo. Mañke, luego de elevarse unos metros gracias a sus grandes alas, desciende a una pequeña meseta que se formó, mientras que B’Horn, que había quedado bajo el agua, sale con un gran grito. Por mi parte, prefiero la vegetación.

- Aquí tienen, campeones… – vuelve a interrumpir la presentadora – Terreno y armas para que combatan.

Son dejadas caer un montón de lanzas, espadas, escudos, y otro tipo de armas en el centro de la arena, a una distancia similar para nosotros tres. El ambiente se pone tenso cuando los tres estamos en condiciones de comenzar el enfrentamiento.

Sin más, la presentadora da la señal de partida:

- Estimados contendores, que la prueba por el trono de Agartha, ¡comience!

IV

Mis contendientes estaban listos cuando se dio el inicio a la prueba. El primero en atacar es Mañke, que, con sus grandes alas, aletea para alejar todo obstáculo de su camino. Esquivo su ataque, pero una sombra me alcanza, y sigo en movimiento para esquivar las constantes cornadas de B’Horn. Trepo a un árbol para saltar con mayor rapidez y alcanzar las armas del centro, pero Mañke me intercepta en el aire. Fue una mala idea.

- Él es mío, Mañke – dice B’Horn, mientras lo toma de una pata y lo aleja de mí – No me importa que seas un héroe de guerra, seré yo quien me quede con la corona.

Me dan el tiempo suficiente para tomar una lanza, y un escudo. Ambos se percatan de mi movimiento, y se separan, abordándome desde mis lados. Saben que un ataque conjunto podría ser fatal, pero no pueden confiar el uno en el otro, ya que ambos están peleando por la corona, como yo.

- Lo siento, pero si debo hacer esto para mantener el equilibrio del planeta, prepárense – les digo, mientras que voy por B’Horn.

Con la lanza, lo hago tropezar, empujándolo y haciendo que pierda el equilibrio, mientras que puedo oír como las alas de Mañke cortan el viento a mi espalda. De un “escudazo” lo desvío de su trayectoria, y quedo listo para defenderme.

- Me has impresionado Animal – dice Mañke, mientras se incorpora – Pero sólo estaba probando que tan bueno eres.

- Pues ya lo has visto. Terminemos de una vez con esto – interrumpe B’Horn, lanzándose en una rápida embestida.

Sólo puedo poner el escudo entre el gran cuerno de B’Horn y yo. Salgo expulsado un par de metros, y caigo de espalda al suelo. Cuando me incorporo, veo como Mañke cambia de estrategia y se lanza contra B’Horn. Cuando me levanto, alcanzo a divisar a Garras I, que está en un lugar privilegiado dentro del Coliseo. En ese momento lo observo, y me percato de que está siendo saludado por un gran lagarto, fácilmente podría ser un hombre/cocodrilo.

- Muy buenos días, Garras I – saluda el misterioso sujeto.

- Buenos días, General Drilón, espero que esté disfrutando del espectáculo – contesta Garras I.

- Sin duda, pero encuentro un poco primitivas estas tradiciones a las cuales respondemos. Son, sin duda, herencia de tiempos pasados – contesta el General Drilón, mientras se sienta a un lado de Madre Antenas.

- Sin dudarlo, General, pero si no hay otra forma de decidir sobre nuestros líderes, debemos seguir la tradición – comenta Madame Ha’wk.

- Si las hay, Madame, por supuesto que las hay – dice el general Drilón, sin decir más.

V

Mientras continuamos con nuestro enfrentamiento, se escucha como retumba el piso del coliseo, por el entusiasmo del público. Su vitoreo no para ni cuando se escuchan chocar las armas que utilizamos en la batalla.

- Tu escudo no te protegerá siempre – dice B’Horn, un tanto cansado, por todo el esfuerzo que representa perseguir a un tipo tan ágil como Mañke, y las constantes envestidas que me propina.

- Aún no termina – comenta Mañke desde los aires, mientras se lanza en picada con una espada en sus patas.

Coloco el escudo, que de tanto recibir daño se parte por la mitad con el impacto. Desprotegido, sólo tengo mi lanza para protegerme. Un extraño sonido, que no había notado antes me distrae. Mañke lo nota y se prepara para atacarme, pero es interrumpido por tropas vestidas de verde, que entran en el coliseo.

- ¿Qué es lo que sucede? – pregunta Garras I, cuando es rodeado por reptiles de todo tipo – General Drilón, exijo una explicación.

- Es muy fácil, Garras I. Nosotros nos haremos cargo de Agartha, ya que sus postulantes no están preparados para tal tarea – responde el General, mientras se desplaza hacia el frente del sector de aristócratas.

- ¿Crees que podrás contra toda Agartha, Drilón? – pregunta Madame Ha’wk, que al levantarse es tomada por las tropas del reptil.

- No estoy sólo en esto… ¿no es así, Madre Antenas? – pregunta el General Drilón, mientras le da la mano a la distinguida dama, que había guardado silencio hasta ese momento.

- No podemos confiar nuestro reino a un desconocido, es inaudito – se justifica la figura de más alta autoridad del enjambre.

- ¡Animal! – grita Garras I, desde donde está prisionero – ¡Ve a salvar a mi hermana y a mi familia!

Consternado por lo que está pasando, trato de pensar en algo para sacar a Garras I de esta situación, pero Mañke me detiene y dice:

- Estamos en guerra civil, es lo único que podemos hacer.

Miro directamente a los ojos de B’Horn, y veo sorpresa y desazón. No fue informado, y tampoco comparte esta idea. Me acerco a B’Horn, y le digo, mientras corremos en dirección a la salida del Gran Coliseo de Agartha:

- Los necesito para salvar a la familia de Garras I… ya no somos enemigos, somos aliados.


Continuará…
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