24.9.08

Brand New Start #5

“Poder”
Historia: Rodrigo Roa.

I

Hace tres años.

Tras la batalla sostenida con los grupos de héroes más poderosos de dos universos, y tras ser atrapado entre ambas realidades, el ser conocido como Logos, se encuentra accidentalmente en un lugar sin tiempo, ajeno a las grandes fuerzas cósmicas o metafísicas conocidas por el hombre. Es un lugar vacío, sin puntos cardinales ni distancias, donde sólo se puede sentir la presencia de un ente superior, lleno de poder. Pero ni siquiera hay emociones. No hay nada reconocible a través de las lógicas humanas. Entonces, Logos pregunta.

- ¿Dónde estoy? ¿Qué es este lugar?

Pero sólo siente que una voz le habla directo a su alma, sin pronunciar palabra alguna. En la mente de Logos sólo se escuchan conceptos: “Poder”, “Dios”.

Y Logos entiende. Ninguna palabra podría explicárselo, pero él comprende. Algo ha cambiado. En él hay poder. Su esencia está llena de ese poder que sintió apenas tuvo conciencia de aquel lugar. Pero hay un concepto, una palabra sobre las otras, que resuena en su mente y en toda su esencia, y es esa palabra la que define su nueva conciencia: “Dios”…


II

Ahora.

Shark aún se encontraba impresionado por la historia de la Sra. Gates. Parecía que la mala suerte se ensañaba con ella. Su hijo, el pequeño Mac, tenía cáncer terminal, y la reciente amenaza del robot de Mastertech le había dejado sin un techo bajo el cual cuidarlo. Por eso, Shark se dedicó a apoyarlos un poco más de lo que lo habría hecho con alguien más. Lo primero, fue trasladarlos hasta un albergue temporal, y luego, decidió pasar una tarde junto a ellos, dada la ayuda espiritual que ambos necesitaban. Cualquier compañía que les hiciera olvidar sus dramas personales era agradecida por la Sra. Gates.

- Muchas gracias, Shark – dijo – Sé que debes tener muchas cosas más que hacer… así que realmente aprecio mucho que estés un momento con nosotros – hizo una pausa, pero luego agregó - ¿Sabes? Podrías quedarte un poco más… vendrá el Reverendo Edward Wright a ver a Mac. ¡Prometió que tenía grandes noticias del Señor para nosotros!

Esto último sorprendió a Shark. No esperaba encontrarse directamente con alguien de la Iglesia de Logos, y menos con alguien de importancia como el Reverendo Wright, de quien se decía que era el segundo al mando, tras el mismísimo Cardenal Curtis. Lo pensó por unos momentos, pero luego decidió quedarse y observar. Quizás esto fuese de ayuda para darlo a conocer a los demás defensores, y también para definir mejor su propia postura al respecto. Así, lleno de curiosidad, Shark esperó, y se preparó para conocer al Reverendo.


III

Julie Smith, la Mujer de Fuego, llevaba varias horas buscando a su hermano, Justin. Sin embargo, no había señales de él, ni de Blackbird ni de Quick. Por ello, solicitó la ayuda de una nueva heroína, proveniente de China, que tenía similares habilidades a las de Quick, aunque su velocidad era un poco inferior. Su nombre era Sú Fú.

Juntas, siguieron la pista de los tres jóvenes defensores, sin grandes resultados. Entonces, mientras pasaban por su hogar en Northcrem, Julie descubrió entre las cosas de Justin, los datos que éste había encontrado acerca de la vida previa de Raymond Curtis, y comprendió que su hermano, gracias a su impulsividad, seguramente había partido solo a esa cabaña, a “descubrir sus secretos”, como le gustaba decir, imitando a su perdido hermano mayor.

Julie y Sú Fú viajaron rápidamente hasta las afueras de Angalileo, y encontraron la cabaña. En sus alrededores no había ninguna cosa extraña. Pero la soledad del lugar era escalofriante. En el cielo, había un sol radiante, pero el pasto estaba húmedo, como si recientemente hubiese llovido en el lugar. El aspecto desolado de la cabaña les pareció sospechoso a las heroínas.

La Mujer de Fuego entró al lugar, y encontró todo en su lugar. Nada parecía faltar allí, además de sus habitantes. Pero algo llamó su atención. Una fogata, recientemente encendida, se sentía completamente fuera de lugar. La Mujer se acercó y entró en contacto con la flama y se mantuvo así por unos minutos. Entonces, Julie entendió. Era un mensaje de su hermano, ese fuego era parte de él. De inmediato, miró a Sú Fú y le habló con urgencia.

- Están en problemas. ¡Rápido, ve a avisarle al resto!


IV

El Reverendo Wright llegó a media tarde, sin ninguna compañía, y al entrar al albergue, saludó afectuosamente a varias personas que se le acercaron. Parecía ser un hombre amable, que transmitía paz, y quien no tenía nada de lo que se le pudiese culpar. Incluso, parecía haber algo de poder en este hombre

Shark quedó un tanto impresionado, ya que esperaba ver a alguien un poco más duro de carácter, quizás incluso un poco oscuro. Pero luego se dio cuenta de que eso era lo que los demás defensores pensaban, y que eso condicionaba su propia visión. Mientras pensaba esto, el Reverendo llegó hasta él y la Sra. Gates.

- Buenas tardes, Sra. Gates. Hola, Mac – se giró y miró directamente a los ojos de Shark – Y tú debes ser el defensor Shark, de Ciudad Costera. He oído muy buenas cosas de ti. Un gusto conocerte.

Shark sólo atinó a responder cortésmente. El Reverendo de inmediato se sentó al lado de Mac, y comenzó a hablarle amistosamente, preguntándole como se sentía y que había hecho recientemente. Tanto Shark como las demás personas que estaban cerca sentían como la atmósfera se había llenado de paz, y que incluso la iluminación del lugar parecía ser más clara. El Reverendo seguía junto a Mac. De pronto, se levantó y dijo algo que sorprendió enormemente a Shark, pero que llenó de alegría a la Sra. Gates.

- Les daré la bendición de Logos, como prometí, Sra. Gates. Si usted tiene fe en él, su hijo será sanado por la luz de nuestro Señor.

La Sra. Gates asintió con su cabeza, y de inmediato el sacerdote se preparó, cambiando su rostro a uno de mayor seriedad, y extendiendo sus manos hacia el cielo. Shark estaba completamente en silencio, asombrado en extremo por lo que el Reverendo se proponía. Entonces, Wright pronunció en voz alta las palabras que parecían ser una poderosa invocación a su dios.

- ¡Señor Logos! Escucha las plegarias de esta mujer y este niño, y dame tu iluminación para traerles felicidad y calma. ¡Permite, Señor, que este pequeño recupere su vida, y que lo haga en ti y en tu poder!

Una luz comenzó a brotar de las manos del sacerdote, y una energía que parecía muy poderosa invadió el cuarto completo. Shark y la Sra. Gates debieron tapar sus ojos ante la extrema luminosidad. La energía rodeó silenciosamente a Mac, y luego se dispersó por su cuerpo. Luego, todo volvió a la normalidad.

Las personas miraban con curiosidad. La Sra. Gates, llena de lágrimas en sus ojos, esperaba ver a su hijo curado, y realmente lo creía posible. Los pensamientos de Shark eran confusos y expectantes.

- Levántate, hijo – dijo Wright a Mac.

Mac se levantó, y algo en su cara era distinto. Sonreía.

- Muy bien – dijo el Reverendo – Sra. Gates, por su fe, su hijo ha sido sanado - y luego se dirigió a todos los presentes – El poder de Logos permite esto y mucho más. Crean y serán iluminados como hoy lo ha sido este niño. Ahora, si me disculpan – y dejó el lugar, despidiéndose con una leve reverencia.

Shark no sabía qué hacer. Pero sabía que debía comprobar si realmente el niño había sido curado, o si todo era un engaño. La Sra. Gates y Mac se abrazaron emocionados, llorando de felicidad.

Y la prueba que necesitaba Shark llegó de inmediato. El médico del lugar llegó hasta el cuarto.

- Disculpe, Sra. – dijo el médico – ¿Me permitiría usted hacer unos exámenes al pequeño?

- Por supuesto, doctor. Pero tengo la certeza de que él está ahora sano. ¡Y gracias al Señor Logos! – dijo, emocionada al máximo.

Shark siguió al médico, porque necesitaba aclarar sus pensamientos, y para ello, necesitaba saber la verdad.


V

Blackbird abrió los ojos, pero sólo consiguió que la negrura absoluta que sus ojos cerrados le mostraban, se transformara en una blancura absoluta. Giró su cabeza, y a su izquierda estaban el Hombre de Fuego y Quick. Lo último que recordaban era estar dentro de la cabaña donde Raymond Curtis había habitado antes de ser el Cardenal de la Iglesia de Logos.

Los tres jóvenes defensores se miraron, y luego observaron todo lo que les rodeaba, y notaron que no era posible describir aquel lugar a través de la lógica humana. Allí no había espacio ni tiempo. Sólo sentían que existía una conciencia llena de poder, superior a ellos y a todo lo humano, y distinta de las grandes fuerzas metafísicas conocidas por el hombre.

- ¿Dónde estamos? ¿Qué es este lugar? – pensaron simultáneamente.

Los tres sintieron una mezcla de emociones, pero que se podía resumir en un concepto: “conmoción”. Y de pronto, cada una de sus almas entraron en contacto con ese ente superior, y entonces el conocimiento de una verdad llenó sus mentes. Pero ellos sólo sentían conceptos, que les hacían entender lo que realmente pasaba.

Y ellos comprendieron, a pesar de que en el lugar no había distancias ni puntos cardinales, sino que sólo grandes conceptos, ajenos a ellos: “Dios”, “Poder”…


Continúa...
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1 comentario:

Julia Muñoz dijo...

Fascinante esa creación de un mundo paralelo. Mucho trabajo y constancia existe, sin duda, detrás de esta historia. Aunque no la he podido seguir como lo hubiese querido, he logrado rescatar el afán y la pasión que ha puesto en ella su creador.

Saludos Rodrigo!!