16.11.11

Star Crusade #15

“Exogénesis” (Parte 2 de 2)
Historia: Rodrigo Roa.


I


Planeta Nueva Umnis, sistema Alcor, constelación Ursa Maior.-

La cara de sorpresa de Hyperman sólo era opacada por la expresión irreconocible del rostro de Quasar.

Las palabras de Rangg parecían recrear en sus mentes las imágenes de los primeros días del ser humano en la Tierra.

- Mis estimados visitantes… Sé que su curiosidad les exige seguirme escuchando, pero esperaremos… Esperaremos a los que se dirigen hacia acá y están a punto de llegar... – dijo el Gran Líder de Ursa Maior – Será un verdadero placer ver la cara de Lorgann, cuando tenga que explicarles por qué guardó este secreto.

Sin posibilidades de escapar ni de atacar, Hyperman y Quasar estaban inquietos. Rodeados y confundidos por la sorprendente revelación de Rangg*, sólo les quedaba seguir allí a merced de los miembros de la Asociación Estelar, y esperar por la revelación completa del secreto más grande de todos…

Pocas horas después, arribaron las naves del Consejo InterPlanetario, en las que viajaba Lorgann junto a Var-Sokk, Nishke, Nova, el Oficial Lurk y el herido Overtaker. Rangg dio instrucciones precisas para que, apenas llegaran, las fuerzas de seguridad de Talascia los escoltaran hasta la plataforma en la que se encontraba él, edificada en un rincón del palacio de gobierno de la ciudad.

Cuando vio esto, Lorgann recomendó a los demás que estuviesen atentos, pero que controlaran su ira, y decidió aceptar la escolta que los llevaría a enfrentar al responsable de toda la confusión en esta cruzada.

Una vez en el edificio, Rangg les dio la bienvenida, con ironía, y Lorgann se puso de inmediato a la defensiva.

- Al fin nos conocemos, Lorgann, legendario miembro del Consejo InterPlanetario. Mi nombre es Rangg, y soy el Gran Líder de la Asociación Estelar Ursa Maior. Como podrás ver, los he traído hasta aquí al igual que a sus colegas Quasar e Hyperman, para narrarles algo muy interesante, de lo cual seguramente tú sabes mucho…

- ¿Qué estás tramando? – preguntó Lorgann.

- Nada tan terrible, ¿sabes? – replicó Rangg – Lo de la Energía Cor sólo lo ocultamos porque ustedes no lo entenderían… Nuestra única intención era revivir a Umnis, y ya lo hemos conseguido… ¡sean bienvenidos a Nueva Umnis!

Los defensores, sorprendidos, miraron alrededor, y vieron como la vida brotaba en el estéril suelo de este lugar, y cómo los umnitas sobrevivientes comenzaban a construir un nuevo mundo para su raza. Rangg continuó hablando.

- Sin embargo, cuando vimos su violenta respuesta, nos dimos cuenta que siempre tuvimos la razón, así que actuamos con precaución y protección. Los Guerreros Más Peligrosos del Universo fueron muy útiles para esto... Pero, ¿sabes Lorgan? Ustedes si son realmente peligrosos para el equilibrio de fuerzas en el cosmos… ¿Por qué han ocultado por tanto tiempo la verdad acerca del Homo Sapiens?

Lorgann lo miró, y en su rostro se reflejó la preocupación. Los héroes lo miraron con duda, y luego se aprestaron a escuchar al Gran Líder de Ursa Maior.

- Bueno, ya no importa tu respuesta… Yo les contaré la historia oculta de la creación del ser humano en la Tierra.

II

Planeta Tenrhant, sistema Alpha Centauri.-

- Déjame a mí. Yo lo enfrentaré. Vete mientras puedas – dijo Arubal a su compañero de viaje, Capitán Estelar.

- ¡No! ¡No te dejaré! Lo derrotaremos juntos… respondió el eburanis.

- ¡Vete! Aún tienes una misión que cumplir… Este tipo es sólo una distracción… ¡Debes irte! – y dándole un fuerte empujón, lo alejó varios metros, al mismo tiempo que Soulblade lanzaba un ataque con sus filosas “espadas” de energía.

El golpe dio de lleno en el costado de Arubal, y la sangre brotó. Cayó arrodillado, pero de inmediato se levantó, furioso.

- ¡VETE YA! – gritó, y el Capitán Estelar lo oyó a la distancia. Dudando por un segundo, el héroe de Eburan asintió con pesar.

- Te estaré esperando, amigo… - susurró.

- Ha sido un honor – replicó Arubal, para luego detener un nuevo ataque de Soulblade, dándole un potente golpe en el estómago.

Capitán Estelar corrió hacia la nave, pero mercaderes y ladrones seguían obstaculizándole el paso. Siguió adelante como pudo, lanzando rayos de energía, golpes y patadas… Hasta que alcanzó la escotilla, y entró.

Sin embargo, en ese momento, los Magnates de Rehn esperaban el momento adecuado, y junto a sus hombres, preparaban una última represalia…

- Muchachos, sean amables, y activen las defensas antiaéreas, ¿sí?

III

En Nueva Umnis, Rangg comenzó su narración:

- La Tierra. Un lugar perfecto para experimentar. Uno de nuestros mejores resultados en todo el cosmos.

“Hace milenios, cuando la Asociación Estelar Ursa Maior vio el inmenso poder del Consejo InterPlanetario, su Gran Líder de ese entonces, Anu, mi antecesor, decidió tomar resguardos. Entonces, comenzaron la búsqueda de un planeta con las condiciones suficientes para sostener el más grande experimento jamás hecho: el arma biológica definitiva.

Primero, encontraron Umnis, orbitando esta misma estrella en que ahora estamos, Alcor. Era un lugar ideal para crear y moldear la vida a voluntad. Los umnitas fueron el resultado, y los dotaron artificialmente de las enormes habilidades telepáticas que ustedes conocen, a imagen y semejanza del Gran Líder.

Pero algo faltaba. Los umnitas eran fríos, y no tenían mucho potencial biológico. Eran una raza estática; obediente, pero sin posibilidades de evolución. Decidieron seguir buscando.

Fue entonces cuando vieron la respuesta ante sus ojos, en la belleza azul del tercer planeta del sistema Solar” – y dio un profundo suspiro de satisfacción.

“En ese entonces, la vida en la Tierra seguía un camino muy distinto. Los habitantes originales comenzaban a multiplicarse masivamente… Pero nuestros científicos y guerreros viajaron hasta allí, y establecieron una colonia para comenzar a trabajar en las condiciones ambientales, a la que llamaron “Atlantis”, o Atlántida, como deben conocerla ustedes. Modificaron la trayectoria de asteroides, influyeron en el clima, y con mucho trabajo, desterraron a esos habitantes primitivos a una ciudad bajo tierra: Agartha.

Allí, en los laboratorios de Atlántida, dimos forma a una nueva rama de los mamíferos terrestres: el Homo. “Adán” y “Eva” fueron nuestros primeros éxitos, a pesar de todos los obstáculos, incluso divinos… Y así, con el tiempo, seguimos buscando el éxito” – e hizo una nueva pausa, para observar detenidamente la estupefacción de sus oyentes.

“El Homo evolucionó, de un simple primate, hacia un ser complejo, lleno de ideas y emociones… Era el recipiente perfecto para nuestra idea final.

Pero con el tiempo, nuestros científicos fallaron. Algunos fueron débiles, y se mezclaron con sus bellas creaciones, olvidándose de nuestro magno plan. Anu decidió tomar medidas: aisló a Atlántida bajo el agua, y se presentó ante algunas comunidades humanas como un dios, junto a sus hijos, los Anunnaki…

Aún así, el Homo Sapiens siempre fue rebelde, y finalmente, nuestros padres decidieron dejar su evolución de manera libre, sólo interviniendo sutilmente. Lo primordial ya estaba hecho, así que bastaba con un puñado de sujetos de prueba a través de los años, para lograrlo…” - y una sutil sonrisa acompañó sus siguientes palabras.

“Nosotros continuamos con la planificación. Abdujimos algunos terrícolas en distintas épocas, y seguimos intentándolo… Seguramente conocerán a Antonio Villas Boas, Chris Windham, o Katrina Kinsky, entre otros…

Entonces, hace muy poco, gracias a la genialidad de Bumasunoliumbh y sus científicos, logramos lo que nuestros antepasados visualizaron, y encontramos a Henry Levesque, Quasar.

Se suponía que él nos protegería de ustedes y su dominio fascista del universo… Pero no contamos con que la rebeldía humana sería tan grande, que incluso él se opondría a nuestro control”…

- Pero ya saben la verdad, mis estimados visitantes… Y ya saben de lo que somos capaces – dijo, para luego mirar directamente al líder del Consejo - Lorgann, hazle saber a tus hermanos, que no estamos desprotegidos…

IV

Planeta Tenrhant, sistema Alpha Centauri.-

La nave del Capitán Estelar despegó con dificultades, y mientras se acercaba a la atmósfera de Tenrhant, se estremecía.

En la superficie, la pelea entre Arubal y Soulblade continuaba y recrudecía. Los golpes de fuerza bruta del primero bloqueaban los peligrosos ataques del segundo, pero Soulblade se imponía en velocidad, por lo que logró asestar un par de cortes que Arubal no pudo contrarrestar.

En ese momento, los cancerberos de los Magnates de Rehn activaron la artillería pesada antiaérea. Un fuerte ruido acompañó al disparo, y la nave del Capitán Estelar fue golpeada justo cuando abandonaba el planeta.

Algunos de los pequeños trozos de chatarra del vehículo destruido, se dispersaron en el vacío del espacio, mientras otros cayeron de vuelta a la superficie, atraídos por la fuerza de gravedad.

Al mismo tiempo, Arubal ponía una de sus rodillas en el suelo, respirando con mucha dificultad.

- ¡Capitán! No puedes… morir… no aquí… por favor, amigo… debes seguir…

Pero Soulblade no tuvo compasión. Sin dejarlo defenderse, clavó una de sus espadas de energía en el vientre de Arubal, y le quitó la vida.

Acto seguido, el villano miró hacia el cielo, y vio el espectáculo de fuego que era la explosión de la nave del Capitán Estelar.

Satisfecho, sonrió, y rápidamente se dio a la fuga, buscando otro vehículo espacial que le permitiera volver a casa, y cobrar la recompensa que Rangg le había ofrecido tanto tiempo atrás, por cumplir una tarea que al fin estaba completa.

V


Planeta Tenrhant, sistema Alpha Centauri.-

- Se irán. Están en nuestra jurisdicción. Nueva Umnis surgirá sin interrupciones de ningún tipo. Y no es una solicitud.

Rangg habló con agresividad. Lorgann había permanecido silente, y nadie más había sido capaz de emitir palabra alguna, tras escuchar la narración del Gran Líder.

- ¿Cómo sabremos que esto no es el inicio de una escalada de violencia? – preguntó al fin Lorgann.

- No lo sabrán, pero sí saben que estamos protegidos. Quizás hayan capturado a Nurlabe y a Tak, pero Los Guerreros Más Peligrosos del Universo recibirán asilo, bajo nuestra jurisdicción. No podrán tocarlos mientras sea así – respondió Rangg.

- Pues entonces, más les vale no salir de aquí… - advirtió el líder del Consejo.

La tensión era tan notoria, que algunos, como Nova, tragaron saliva, y su respiración se aceleró. Tras un momento de reflexión, Lorgann habló nuevamente.

- Rangg… esta vez te has salido con la tuya, pero estaremos atentos en el futuro… a ustedes y a Nueva Umnis… - luego le habló a sus acompañantes - Vámonos, no podemos hacer más aquí.

Los defensores caminaron hacia la nave, llenos de rabia, frustrados. Hyperman y Quasar se les unieron, mientras Los Guerreros Más Peligrosos del Universo se despedían burlescamente, con gestos y risotadas.

El Gran Líder también rió. Una vez que los vio partir con la mirada, volvió su atención hacia el horizonte. Nueva Umnis comenzaba a renacer, y a crecer en prosperidad, tal como el nuevo poder de la Asociación Estelar Ursa Maior.


Epílogo Uno.

Una comitiva se detuvo en medio de los trozos de la nave del Capitán Estelar. La destrucción del vehículo era completa, y la chatarra flotaba en el vacío del espacio.

Una pequeña cápsula se acercó desde la comitiva, y comenzó a inspeccionar la zona, escaneando los restos.

- Princesa, hay un cuerpo… No estoy seguro si aún vive – transmitió el tripulante de la cápsula, hacia la nave principal.

Momentos después, Capitán Estelar era recibido con todos los cuidados médicos, en una de las naves auxiliares de la flota. Los exámenes demostraron que aún vivía, pero también demostraron otras cosas…

- Su majestad, el sujeto encontrado parece haber perdido la memoria… Pero hay algo preocupante – explicó uno de los médicos – En su cuerpo… hay un poder incalculable… Energía Cor pura… ¿Qué hacemos?

- Asegúrense de que se recupere… - ordenó la Princesa - Si es así de poderoso, lo tendremos cerca… muy cerca…

Epílogo Dos.

Var-Sokk, el más experimentado, fue el único en confrontar a Lorgann, mientras el resto seguía en un silencio lleno de confusión.

- ¿Es cierto lo que nos contó ese tipo Rangg? ¿Por qué ustedes ocultaron esta historia? No lo entiendo, Lorgann…

- Es la verdad… Lo lamento, pero no podíamos contarla. Era un pacto de silencio decidido hace milenios, con mis hermanos. La Tierra es demasiado importante en el desarrollo de los hechos, y nos prometimos protegerla de toda influencia externa, incluso de la que podía causar su propia historia pasada…- el anciano suspiró con mucho pesar, antes de continuar - Es por eso que incluso nuestra existencia fue secreta para los terrícolas, hasta que fue atacada por Aon el DevoraCor, y luego por los umnitas. Sólo entonces decidimos revelarnos al Capitán Cometa y algunos otros héroes…

Los tripulantes de la nave seguían pensativos. Era demasiada información para digerirla de una sola vez.

Entonces, repentinamente, Overtaker, convaleciente aún de sus heridas, entró en el lugar.

- Muchachos, debo hablar con ustedes… - comenzó explicando - Dejaré la Policía. Ustedes protegerán el universo por mí. – todos se sorprendieron – Han pasado demasiadas cosas, y siento que éste ya no es mi lugar… Creo que debo volver a mi antigua vida, viajando por las estrellas, libre… Ya está tomada la decisión; Oficial Lurk, dejo la Policía en sus manos.

Lorgann lo tomó del hombro, y le agradeció profundamente por sus excelentes servicios. Con pesar, todos los demás defensores, excepto el frío Quasar, lo saludaron y le hicieron saber su aprecio.

El viaje continuó. Lamentando todo lo que habían perdido, los defensores y los miembros del Consejo regresaron a sus lugares de origen, con un nuevo conocimiento, una verdad terrible cuyas consecuencias aún no asimilaban.

El orden del universo no sería lo mismo desde este momento. El cosmos, e incluso la vida misma, tenían un nuevo significado para quienes conocían estos secretos, guardados por tanto tiempo.

¿Qué nuevos sacrificios serían necesarios para proteger el espacio infinito? Sólo los verdaderos héroes estarían allí para cuando llegara el momento de hacerlo, aunque no imaginaban qué les deparaba en el futuro la profundidad del vasto universo…


Fin… por ahora.

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* ¡En el número anterior!

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