2.11.11

Star Crusade #14

“Exogénesis” (Parte 1 de 2)
Historia: Rodrigo Roa.


I


Planeta Nulm, sistema Polaris.-

Los movimientos de los agentes policiales fueron rápidos y seguros, con tal de inmovilizar al peligroso villano umnita, Tak.

La cantidad de agentes movilizados parecía exagerada para un solo hombre, pero todos estaban conscientes del peligro que ese ser implicaba, a pesar de su estado semi comatoso.

- ¡No quiero descuidos! Medidas máximas de seguridad, todos – ordenó Lorgann – Inmovilícenlo y llévenlo de inmediato a “The Black Hole”. ¡De allí no escapará!

Tak fue atado a poderosas cadenas de energía, trabadas en una plataforma hecha a medida de su cuerpo. Luego, fue ingresado en una de las naves, y encapsulado en un doble campo de fuerza, desde donde no saldría hasta su llegada a la prisión más antigua y segura del universo, una de la que no existía escapatoria posible: The Black Hole, un agujero negro artificial donde sólo habían sido enviados otros tres prisioneros en sus miles de años de existencia.

Sin embargo, una vez que ya nadie lo miraba directamente, Tak esbozó una sutil e imperceptible sonrisa…

Mientras tanto, las heridas sufridas por Overtaker eran atendidas por la división médica, y muchos otros oficiales se dirigieron a las ciudades cercanas de Nulm, iniciando un patrullaje que les permitiera identificar el daño total causado por el cobarde ataque de los Guerreros Más Peligrosos del Universo. Entonces, Var-Sokk se acercó al líder del Consejo.

- Sé que Overtaker estará bien, pero… Lorgann… Todas estas batallas, la destrucción y la masacre, fueron una distracción, ¿no? Sé que hay algo más importante ocurriendo… ¿Qué haremos al respecto?

- Tienes razón. Esto fue completamente orquestado, Var-Sokk… – respondió – Así que debemos actuar con rapidez… Te lo explicaré en el camino…

- ¿Camino? ¿Hacia dónde iremos? – pregunto el defensor de Surn.

- Los seguiremos. Y si es necesario, iremos hasta Ursa Maior.

II

Planeta Tenrhant, sistema Alpha Centauri.-

Capitán Estelar y Arubal habían tratado, por todos los medios, de usar sus habilidades solamente de manera defensiva.

Tras ser acorralados por la fuerza seguridad de los Magnates de Rehn*, su estrategia había sido muy simple: protegerse y alejarse, moviéndose en dirección a su nave. Pero las dificultades eran más de las que creyeron, ya que, extrañamente, los mercaderes del planeta comenzaron a arrojarles objetos e interponerse en su camino, protegiendo a los dueños de casi todo cuanto había allí.

- ¡Los mercaderes quieren el favor de los Magnates, y harán cualquier cosa por ganárselo! ¡Debemos abrirnos paso entre ellos también! – gritó Arubal.

- ¡A la orden! – respondió el Capitán Estelar, y generando un gran destello de energía en sus manos, lanzó un potente ataque hacia la masa, aunque de manera indirecta- ¡POLVO ESTELAR!

Los mercaderes huyeron asustados, en todas direcciones, abriendo un pasillo que los defensores aprovecharon para llegar hasta su transporte.

- ¡Hasta aquí llega su viaje! – exclamó alguien, repentinamente.

Frente a las puertas de su nave, se erigía su más enconado perseguidor: Soulblade bloqueaba el paso, y no saldría de allí hasta que la sangre de alguno de ellos corriera por sus manos…


III


En los límites del Sistema Polaris.-

La velocidad de las naves de la Policía InterPlanetaria era exigida al máximo, y todos los radares funcionaban a toda capacidad. Ya habían dejado atrás Nulm, y un escuadrón se había quedado cooperando en las tareas de normalización del planeta más bello de todos.

En ese momento, en la nave principal, Lorgann y los otros consejeros se dieron una mirada cómplice. Todos sabían que era urgente que interceptaran a los Guerreros antes de que llegaran a algún planeta de Ursa Maior. Entrar a esa constelación era sólo la última opción.

- Aún no lo entiendo… ¿Por qué el Consejo no nos dijo desde el principio acerca de esta Asociación? – preguntó Var-Sokk.

- Lo mismo les preguntamos – respondió Nishke - Ellos no creyeron que fuera un problema… Hasta ahora. Es casi lógico: en cuanto un gran poder quedó a la deriva, todas las ambiciones aparecieron…

- Mmm… Sólo sé que si Ka’li’est está con ellos, nada bueno están tramando – dijo finalmente Var-Sokk, para luego dirigirse a Nova - ¿Cómo estás, Will? Espero que todo esto no sea demasiado para ti…

- La verdad, aún no comprendo del todo lo que ocurre… Pero créeme, pelearé a su lado con todo el poder que poseo, si es necesario – dijo el terrícola.

Al escuchar estas palabras, desde la distancia, Lorgann se entristeció íntimamente. La Tierra estaba involucrada de muchas maneras en el conflicto, algunas de las cuales estos jóvenes defensores ni siquiera sospechaban…

Las naves policiales proseguían su velocísimo viaje tras el rastro de los Guerreros Más Peligrosos del Universo, pero la confusión que se vivía dentro de ellas era sólo un pequeño antecedente de lo que vendría, una vez que llegaran a Ursa Maior…

IV


Planeta Nueva Umnis, sistema Alcor, constelación Ursa Maior.-

Quasar e Hyperman parecían no tener salida. Los Guerreros Más Peligrosos del Universo los tenían completamente a su merced**.

Llegados recientemente desde Nulm, Bumasunoliumbh los contactó para detener la fuga de su gran creación, Quasar, y de su inesperado aliado.

- Señores… - dijo el científico insectoide de Auxhiv – No más peleas, ¿ok? Vendrán conmigo, y presenciarán el nacimiento de un nuevo mundo… Ocuparán el lugar que les corresponde.

Cerrándoles el paso hacia cualquier otro lugar, los Guerreros comenzaron a escoltarlos, y a los defensores no les quedó otra opción más que seguir al científico.

- Vamos, Quasar – dijo Hyperman, con pesar – Estamos en desventaja… Haremos lo que digan, hasta que encontremos el momento preciso para escapar…

Tras caminar por varias horas, cruzando la ciudad entera, llegaron hasta una enorme plataforma, rodeada por grandes ventanales, en los que se reflejaba un gran brillo. Al centro, varios puestos de observación, uno de los cuales era ocupado por Rangg, líder de la Asociación Estelar Ursa Maior.

- ¡Ah! Quasar, el arma definitiva… y su nuevo amigo de Dardac… sean bienvenidos – dijo Rangg, levantándose de su lugar – Bumasunoliumbh ha hablado maravillas de ustedes.

Los Guerreros se hicieron a un lado, y los héroes quedaron frente a frente con el Gran Líder.

- Me han dicho, Quasar, que vienes de la Tierra. Hermoso planeta, ¿no? Fue una lástima lo que pasó hace años con Tak, y la Guerra Universal… Pero bueno, supongo que son consecuencias inevitables… Dime, ¿siguen allí esos bellos mares azules? Recuerdo lo que dicen de esas profundidades, y de los bárbaros que habitaban en la superficie… antes. Considerando eso, has sido un gran progreso, amigo mío…

Quasar sólo escuchaba, ensimismado. Pero Hyperman reaccionó con cierta rabia y desorientación, y habló.

- ¿Qué sabes tú de la Tierra, imbécil?

- ¡Por favor! Más respeto… ¿o es que acaso no lo saben…? Así parece… – dijo Rangg, con ironía.

- ¿Qué deberíamos saber? – preguntó una vez más Hyperman.

- ¡Muchas cosas! Díganme, ¿les han contado la verdad sobre la Tierra y sus habitantes? ¿Les han contado que nosotros los creamos?...



Concluye…
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* En “Star Crusade” #11
** Para más detalles, ver “Quasar” #12 


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