27.7.11

Animal #13

“El Jardín del Edén”
Historia: Zirijo

I

No sé cuánto tiempo llevamos escondiéndonos de Drilón y sus tropas. Cada vez son más noticias de hermanos agarthianos enviados a la cárcel de la Zona Oscura. Allá la energía Cor que transmite el “Alma Brillante” es débil, y mantiene sin fuerzas a todos los agarthianos que llegan por insurrección o por discrepar con los delegados de Drilón.

Nos hemos separado. Mañke, B’horn y yo decidimos tomar caminos diferentes. B’horn decidió quedarse en La Colmena, ayudando y reuniendo a más insectos que no estuvieran de acuerdo con Drilón. Cuando estuvimos ahí, vimos el abuso que él ejerce sobre la población para mantenerla callada.

Mañke, regresó a “La Jaula” para pelear y liberar a las aves. Ellos son guerreros, y pelearán por su libertad. Sin embargo nosotros, algunos otros refugiados, estamos tratando de pasar por Agartha, para llegar la región de los Mamíferos, El Edén. Selvas subterráneas que albergan a los más cercanos parientes del hombre del reino animal. Se dice que allá hay un foco de resistencia muy fuerte, que puede darnos un poco de descanso y alivio para todos los que viajan con nosotros. Quiero llevar a Serani allá, para que tome contacto con su familia, ya que perdió a Garras I, quien la resguardaba en la ciudad capital de Agartha.

- Espero que estos disfraces nos ayuden a cruzar Agartha – comenta Serani a T’jon, mientras arregla su capucha.

- Nos han servido todo el camino hasta acá… en Agartha deberemos ser más cuidadosos – contesta este.

Al entrar en la ciudadela, vemos como las tropas de insectos e insectos voladores nos observan al pasar. Estamos camuflados como comerciantes, con carretas y productos de una de las familias que nos escondieron en el camino hacia acá.

- Ustedes, ¿de dónde vienen? – nos pregunta un soldado, que nos queda mirando un buen tiempo – Tú, el alto, ¿de qué familia eres?

- Tengo familia acá – contesto – Ellos nos enviaron esa carta, nos dijeron que nos serviría para poder pasar por la ciudad.

Observa la carta, y nos mira.

- Muy bien, pueden pasar a la ciudad, puede que disfruten de los delincuentes que tenemos allá.

Nos miramos sin entender lo que nos decía.

- Echaremos un vistazo – respondo, y cambiamos el rumbo, al centro de la ciudad.


II

En la plaza central, el espectáculo es horroroso. Son exhibidos en jaulas algunos de los más altos representantes de las familias de Agartha que eran opositores a Drilón. Eran denigrados por las tropas y estaban en pésimas condiciones. Serani reconoció algunos y no pudo evitar llorar.

- Esto es una crueldad. No puedo creer que nos estén haciendo esto, Animal – dice entre sollozos.

- Es terrible, pero debes limpiar tus lágrimas. No debemos levantar sospechas.

En una de las jaulas estaba Cascabel, que solo pudo esbozar una delgada sonrisa al vernos.

- Cascabel, ¿qué les han hecho? – le pregunto en voz baja, al lado de su jaula.

- Nos han colgado acá, sin ninguna razón. Nos tiran cosas, nos dan muy poco alimento. Algunos están enfermos y sin embargo, nos siguen trayendo acá – contesta el pobre.

- Insensibles, menos mal que mi hermano no puede ver esto. Estaría destrozado – dice Serani, reuniéndose con nosotros.

- ¿Señorita Serani? – pregunta Cascabel, reconociendo a la miembro de la familia de los mamíferos – Que alegría verla sana y salva. Con su hermano estábamos muy preocupados.

- ¿Mi hermano, dices? – se pregunta ella.

- Sí, el señor Garras I estuvo un tiempo con nosotros, luego lo llevaron a la Zona Oscura, luego de un episodio escandaloso.

- ¡¿Estás diciendo que está vivo? ¿Mi hermano está vivo?! – pregunta en voz alta Serani, muy emocionada por la noticia.

- Así es señorita, pero no se por cuánto tiempo más, estaba muy dañado. Estos tipos lo golpearon mucho.

- Es increíble… está vi… - es interrumpida.

- Hey, ¡alto ahí! ¡Identifíquense! – nos grita uno de los soldados que vigilan a estos prisioneros – Traigan refuerzos, sé quiénes son estos revoltosos.

- Debemos correr, Serani, hay que salir de aquí lo antes posible – le digo, tomándola del brazo – Cascabel, volveremos por ti… ten fuerza y resiste un poco más.

Comenzamos nuestra huida. Somos muy pocos, pero eso hace que nuestro escape sea rápido.

III

- Rápido. Así debe ser nuestro actuar – comenta el General Drilón a una figura que apenas se puede ver en las sombras. Se nota que está amarrada y amordazada – Llevamos semanas en nuestra cruzada para limpiar Agartha de la basura progresista. Ellos deben entender que las tradiciones son lo más importante que tenemos.

El ambiente es rancio, se puede sentir un fuerte olor a gas, que mantiene a todo el mundo en una especie de trance.

- El mundo no nace cada vez que abrimos los ojos luego de dormir… tenemos miles de costumbres, y se están perdiendo – continúa Drilón, con su monólogo forzado – Pero estos chicos de ahora creen que pueden hacer lo que quieran cuando quieran. Me enferman. Necesitamos un Agartha más unido que nunca, unido en sus tradiciones y espíritus más arraigados, un Agartha que se abra paso en este nuevo amanecer para sus hijos… un futuro lleno de Sol…

Se acerca al prisionero con quien habla. Este apenas puede prestar atención a lo que dice el General. Golpean la puerta de la celda, y Drilón da la señal para que entren. Es un soldado, que trae un mensaje.

- Señor, ha llegado este mensaje desde La Colmena – dice el soldado, luego de entregarle el pedazo de papel a Drilón – Dice que han visto a Animal y más renegados de la justicia, señor.

- Ves, amigo mío, Animal es uno de esos que pretende hacer que las tradiciones desaparezcan, quiero decir, él es el cabecilla, la imagen a destruir.

- Creo que esas son noticias viejas, mi general – interrumpe otro soldado. Es Skathári, encargado de las fronteras en La Colmena.

- Qué quieres decir, Skathári – pregunta Drilón.

- Animal ya no está en La Colmena. Realizamos un operativo para encontrarlo, pero él y los suyos ya no están en mis tierras.

- ¿Entonces dónde están? – pregunta nuevamente Drilón, muy calmado, tomando el hombro de su prisionero.

- Tenemos a uno de sus compañeros señor, B’horn, ese insecto que estaba con él en el momento de la toma del Coliseo.

- No lo vez amigo, rodearse de la gente indicada puede ser la mejor decisión que he tomado – dice Drilón a quien está atado – Ve corriendo, como lo haces tú, y tráeme a ese tal B’horn. Quiero hablar con él en persona.

- Sí, señor – responde Skathári, e inmediatamente emprende carrera hacia La Colmena.

- Como vez, Garras I, el futuro que estoy pensando para todos los agarthianos fieles a la tradición, ese futuro lleno de brillo, está muy cerca de hacerse realidad.

IV

- Corran, yo trataré de detenerlos lo más que pueda – digo a los que me siguen en el escape de Agartha.

- No podemos dejarte acá, Animal, eres es alma de esta resistencia. Todos nosotros estamos vivos y libres gracias a ti – me dice T´jon, mientras seguimos corriendo – No podemos dejarte acá…

- ¡Corran más rápido! – grita Sereni, que va delante de nosotros – Casi llegamos a los túneles del Edén.

Allí estaban. Túneles inmensos llenos de vegetación. El agua fluía por ellos, alimentando a plantas que adornaban los pasillos.

- ¡Captúrenlos! – gritaban desde atrás – El General estará contento al saber que capturamos a estos revolucionarios.

- Sigan corriendo – ordeno – Queda poco, los túneles, la vegetación y los hermanos mamíferos nos ayudarán.

Los túneles retrasaron un poco a las tropas que nos seguían a pie, pero los insectos voladores continuaban sobre nosotros, lanzándonos rocas. Algunos habían sido alcanzados, pero debíamos continuar.

Al finalizar el túnel, nos encontramos con una selva muy tupida, casi impenetrable.

- ¿Cómo se supone que pasaremos esto? – dice T´jon, al intentar pasar por entre los árboles y la alta maleza.

- Debemos seguir – digo, utilizando mis garras para cortar la maleza que nos frena en el escape.

Las tropas sobrevuelan nuestra posición, pero el follaje de la selva nos protege. Hasta que sueltan antorchas sobre nosotros. El fuego empieza a consumir la vegetación a nuestro alrededor y el humo comienza a hacernos daño.

- ¡Coff, Coff! – tosen los que siguen a mi lado – Es imposible ver algo con este humo.

Tememos que regresar, para salvar nuestra vida. Pero en ese instante, una gran ola de lanzas cubre la poca luz que cruza la selva y ahuyenta a nuestros perseguidores.

- Salgan de ahí, sigan el sendero marcado – nos dice una fuerte voz, muy profunda.

Vemos unas marcas, rasguños en los árboles, que nos permiten salir de tal fortaleza natural. Al salir nos damos cuenta que el fuego estaba consumiéndolo todo, pero no podíamos hacer nada al respecto.

- Le deben una disculpa a la selva – nos dice una figura sombría que se nos interpone. Nos amenaza con una lanza, y su rostro está cubierto por un yelmo de acero.

- No fue nuestra intensión quemarlo, nos… nos estaban persiguiendo – dice Serani a nuestra defensa.

- ¿Serani? – pregunta quién nos enfrenta, sacándose el casco, revelando la figura de un gorila de montaña.

- ¿Kongo? ¿Eres tú? – Pregunta Serani, con sorpresa alegre – Animal, estamos salvados, ellos son aliados de la familia.


V

Kongo, como llamó Serani a aquél sujeto que nos salvó de las tropas de Drilón, nos llevó a una ciudadela de las tantas que existen en el Edén. Fuimos recibidos con alegría, música y baile, y eso nos tranquilizó bastante. Nos han tratado bien desde que llegamos, pero no hemos tratado temas de importancia. Cada vez que trato de hablar con Kongo, él cambia el tema y nos lleva por la ciudad. He convencido a Serani que hablemos con Kongo esta noche, durante la cena, sobre su hermano y la situación que aflige a Agartha.

- Kongo, creo que la situación es muy grave. Tenemos que tomar cartas en el asunto – lo increpo mientras comemos, en la casa de Kongo, sobre unos árboles.

- ¿Crees que no estoy enterado? ¿Crees que no me doy cuenta de la situación? – me replica, ofendido.

- Entonces es momento de hacer algo, de movilizar las tropas… hay que quitar a Drilón del poder, no podemos permitir que sigamos bajo su brazo opresor.

- No sabes de lo que hablas. Ellos son miles, no tenemos las tropas suficientes para derrotarlos – me dice, resignado – La ciudadela de Agartha está fortificada y no podremos entrar. La sorpresa no está de nuestro lado.

- No estoy diciendo que vayamos a Agartha con las tropas. Hay otra forma de derrotarlos. Ellos están llevando a TODOS los disidentes a la Zona Oscura. Allá tendremos la ayuda que necesitamos.

- ¿En la Zona Oscura? – se pregunta Kongo – pero esa es solo una cárcel.

- Allá están llevando a los disidentes. Todos juntos podremos ponerle alto a la tiranía de Drilón, y frenar esta estupidez – digo.

- Allá está mi hermano – comenta Serani - Tenemos que salvarlo de  Drilón. Kongo, él es como un hermano para ti, crecieron juntos en esta selva.

- Es lo que él hubiera querido – completo.

 Kongo lo piensa por un momento, y termina su plato. Se levanta y nos habla.

- Mañana partiremos en nuestra travesía por el Edén. Buscaremos a todo aquel que quiera unírsenos en esta campaña suicida – dice Kongo –Animal, tienes mi palabra de que por lo menos preocuparemos a Drilón en la Zona Oscura.

Mi alegría no se hace esperar. La noticia me deja muy tranquilo, y trato de buscar lo mismo en el rostro de Serani, pero ella solo se levanta y va al balcón. La sigo.

- ¿No te alegra la noticia de Kongo? Pelearemos Serani, vamos a enfrentar a Drilón – le digo, tratando de alegrarla – Traeremos a tu hermano de vuelta.

- Tengo miedo, Animal. Esta será nuestra primera y última oportunidad de enfrentar a ese monstruo, pero… ¿A qué costo? ¿Cuántos tendrán que morir para obtener la libertad?

- No temas por los valientes que ponen su vida al servicio de la libertad. Ellos pelean sabiendo a lo que irán.

- Tengo miedo por ti, Animal, tengo miedo por nosotros – dice ella, mirándome fijamente a los ojos. Esos ojos que una vez vi en un sueño.

La tomo y la beso fuertemente. Las antorchas que iluminan la ciudadela del Edén parecen como estrellas en el firmamento, ese cielo que una vez vi y que está prohibido para los agarthianos. Me parece verlo al poder besar los labios de Serani. Ella se acurruca en mis brazos y contemplamos la selva que se extiende a lo largo del Edén. Me siento como Adán, la primera vez que besó a Eva, en un lugar con el mismo nombre que éste… Siento como su calor conforma mi cuerpo y mi mente.

Mañana comenzará la marcha del Edén. Mañana será el principio del fin del tirano Drilón.


Continuará…
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