30.3.11

Dragón Blanco/Negro #10

“Tiang Po, Ojos del Destino”
Historia: Zirijo

I

En este momento mi nombre no es importante. Para todos los que me conocen, se me llama Shaman, un Guardián de Oriente. Fuerzas de inconmensurable poder se han liberado en las tierras del dragón, por lo que he decidido traer consulta al oráculo Tiang Po, ojos del destino.

Es de gran importancia saber que significan estos turbulentos tiempos que pasamos, librando combates que solo hacen daño al alma.

Una vez, el oráculo me guió hasta Dragón Blanco/Negro, en el momento en que más me necesitaban (*). Desde ese día formamos parte de los Guardianes de Oriente, un grupo de guerreros preocupados por defender al débil, acabar con el tirano. El líder de los Guardianes es Dragón B/N, dueño de la Banda del Yin Yang. El destino, manifestado en mis sueños, una vez me trajo aquí, y hoy he regresado para saber lo que el futuro depara a todo bajo el cielo.

Las montañas impenetrables son el escondite para los ojos del destino. Luego de caminar y ayunar por largos períodos, mi cuerpo está preparado para la presencia del oráculo. La escalada se hace difícil, casi imposible, pero es el ojo el que me permite llegar hasta la puerta del templo.

- … Sabemos de dónde vienes y a dónde vas. Sabemos por qué estás aquí y cómo llegaste. Lo sabemos todo, porque lo vemos todo. Ríndete ante el poder del destino… ¡Shaman!...

- Rindo mi voluntad ante la grandeza del destino, oh, gran ojo de Tiang Po. – digo mientras me arrodillo – Pero pregunto, ¿cuál es el camino que el destino depara para mis pasos?

- … sabio Shaman, conoces las palabras… conoces el ritual… ya te presenté tu camino una vez, y te guié al Dragón. Ahora debes entregar algo a cambio de conocer tu futuro.

- He traído la llave del cielo (**) ante ti, oráculo. El cubo que une el cielo con la tierra… mi ofrenda para conseguir consejo.

Presento ante el oráculo el cubo que fue robado por Meng Li hace un tiempo. Los velos que cubren una gran hoguera en el centro del gran salón comienzan a levantarse. La voz infinita del oráculo de Tiang Po proviene de la gran flama del centro.

- … me satisface tu ofrenda, Shaman, por lo que el futuro ya no será un misterio para ti.

II

- Es necesario reunir a los Guardianes – dice Liu Fung Dae a Tao Po Fu, en el patio del Templo del Dragón de Mil Cabezas.

- Sin Shaman y su comunicación mística, será difícil reunirlos a todos – responde Tao Po Fu, el Dragón Rojo – tendremos que contactar a Sù Fú, ella se encargará de ir por los demás.

- Luego del incidente del Demonio de Shozán (***) – aclara Liu – Sù Fú ha estado rondando por China, buscando a Meng Li, pero ya no se encuentra en Liaoning, como los rumores decían. Solo encontró un montón de fanáticos.

- Mmmm – reflexiona Tao Po Fu, mirando al cielo en búsqueda de alguna idea que los pudiera ayudar en este momento.

- Lo que más me preocupa es que a pesar de poner precio a la cabeza de los Ministros, no apareció ninguno. Mucha de la información que recopiló Koi era contradictoria, y no sirve para establecer el paradero de ninguno de ellos – comenta Liu Fung Dae, mientras pasea por el patio del Templo – lo único claro, es que están reunidos, eso lo sé.

- ¿Cómo estás tan seguro? – pregunta Tao.

- La primera vez que aparecieron, cuando los enfrentaste como Dragón Rojo, eran sólo dos, luego la información de Koi decía que tres sujetos están causando destrozos en el centro de Beijing, y por último, la aparición de Meng Li, hizo que la guerra de pandillas desapareciera. Era evidente que con la desactivación de los Death Soldiers de Meng Li, la guerra no iba a terminar.

- Mucha información y toda sin un hilo conector.

- Si lo tiene… Meng Li – dice Liu - Él está preparando algo, Tao, esta es la calma antes de la tormenta. Debemos estar más preparados que nunca.

- Pero sin Shaman con nosotros, Tetsu no Samurai, Koi y Karate Girl desaparecidos, y Sù Fú sin aparecerse por el Templo, no podemos hacer mucho.

- Sólo nos queda confiar, Tao… solo nos queda confiar en lo que Shaman fue a preguntar al oráculo.

III

- Has presentado tesoros dignos de mi poder, Shaman – contesta el oráculo de Tiang Po – Ahora mira directamente al fuego de la vida, y descubre qué es lo que el destino tiene preparado para ti…

Tomo asiento frente a la gran flama del oráculo, y presto atención al baile del fuego. El fuego no parece tener origen, y solo baila al son del tiempo y destino. Respiro fuertemente, para amenizar mis pensamientos y luego… todo se vuelve oscuro.

Palabras salen de mi propia boca, y no sé de donde vienen. Pierdo el control sobre mí mismo y mis ojos no ven nada. Puedo oírme pronunciar frases completas, oraciones lejanas…

- … Todo lo que existe bajo el cielo será amenazado por el hombre. La isla de los inmortales sufrirá un gran daño, y es preciso salvar al gallo. Esqueletos sin alma amenazan al reino, y sólo los Dragones pueden salvar esta tierra. Tres de ellos se levantarán para que el hombre no tome posesión de tierras sagradas. Más, la muerte y la traición llevarán a que sólo un dragón se pose sobre la montaña…

Mi lengua deja de moverse sola, mi vista regresa y puedo ver de nuevo el fuego que baila en el centro del templo del oráculo. Me sorprendo de mis propias palabras, buscando explicación para ellas y un sentido que aparentemente no existe.

- ¿Contento con lo que te ha dicho el destino? – pregunta la voz del oráculo, que suena satisfecha.

- No entiendo… como… como es que…

- Cada uno es forjador de su propio destino Shaman. Eres solo tú el que puede decirte lo que va a pasar. Te he mostrado los eventos que presenciarás y está en tus manos que se cumplan, o que lo que tú mismo ves, no se lleve a cabo.

- Cruel es tu trabajo, oráculo… presentar un futuro incierto a quién viene en búsqueda de ayuda – le digo, sin medir mis palabras.

- La verdadera crueldad es pedir consejo por un futuro que no está completamente escrito. Más cruel es la pregunta que la respuesta.

No respondo a aquello, y sólo me levanto.

- Debes estar exhausto por el ascenso, Shaman. Pasa a los cuartos interiores del Templo del Destino, y regocíjate con frutos maduros, y carnes deliciosas. Ya es mucho lo que hemos hecho por hoy. Partirás mañana por la mañana a donde el destino quiera que estés.

IV

En algún lugar de China.

- Lo hemos logrado Ying Zhao, todos mis Ministros reunidos. Te presento a los nuevos miembros de La Dinastía – dice el Jefe de la organización criminal más grande todo Oriente, a la más joven de todos sus Ministros.

En frente de ellos se encontraban los más fieles seguidores de Meng Li, entrenados por él mismo en las artes marciales del Shaolin. Cada uno representaba un estilo de pelea diferente: Hou, El mono; She, Serpiente; Fu, Tigre; Chi Ku, Grulla; Tang Lang, Mantis; Ying Zhao, águila. Solo faltaba una miembro, Pou; Pantera, pero su presencia no era requerida, ya que estaba en algún lugar del extranjero.

- He estado pensando seriamente en re-estructurar La Dinastía – dice Meng Li, mientras se pasea de un lado a otro en frente de sus seguidores – Con mi ausencia, varias familias han perdido a quien los represente en la mesa principal, por lo que ustedes, mis Ministros tomarán el lugar de las familias de China. Cada uno tomará bajo su cautela una familia, y tomará asiento conmigo en la mesa principal.

- Mi señor, concuerdo con usted completamente – interrumpe Fu, el más leal de todos – pero, no todos aquí tenemos preparación política para tomar algún tipo de decisión.

- Muy humilde de tu parte, Fu, pero no es necesario. Las decisiones las tomaré yo mismo, de ustedes depende sólo darme consejo y aportar con su particular punto de vista. Mientras más personas opinen sobre un tema, mucho mejor – contesta el milenario personaje - Tcheng, quiero darte las gracias por tu trabajo mientras yo no estaba… lo de Kaito Tsó es un tema aparte, un plan de contingencia – comenta nuevamente Meng Li.

- Pero señor, ese tipo realizó la peor administración de La Dinastía en siglos. Estaba contactando a extranjeros para realizar negocios.

- ¿Extranjeros? Kaito no debió invitar a extraños a nuestra tierra – dice Meng Li, tomando asiento en una gran mesa ovalada – Tomen asiento mis Ministros, hay más noticias que quiero darles.

Los renombrados miembros de La Dinastía tomaron un lugar en la mesa ovalada, en la cual Meng Li estaba en un lugar destacado, y quedaban dos asientos libres.

- Kaito Tsó tomó contacto con extranjeros, pero yo también lo hice hace ya unos 150 años. Hay grandes familias en la isla del sol naciente. Japón es un lugar excelente para realizar negocios, y lavar dinero desde otras tierras. Es por eso que he decidido ampliar el consejo de La Dinastía a un nuevo miembro directo.

- Señor, usted sabe como son de recelosos los otros miembros… nadie aceptará de buenas a primeras esta decisión – comenta Tcheng.

- Lo sé, y creo que todos debemos cooperar para que lo acepten. Les presento al nieto de mi aliado en tierra nipona. ¿Cómo es tu nombre hijo? Pasa.

Se abre una puerta del gran salón en el que se encontraban reunidos los Ministros de Meng Li. De la puerta de puede ver un joven, con rasgos japoneses muy marcados, que avanza sin vacilar y sin mostrar una pisca de miedo.

- Mi nombre es Koi, señor Meng Li, y espero que podamos realizar buenos negocios.

V

Es un nuevo día. Mi viaje al Oráculo me ha dado mucho en qué pensar y en qué reflexionar. Sin duda los ojos del destino son poderosos y sus mensajes no pueden ser cuestionados. La puerta que abre todas las puertas no podía ser usada en esta ocasión, ya que el destino no me requería en ningún lugar en particular ahora.

Todo estaba en mis manos. Las predicciones que da el Oráculo generalmente son inmediatas, pero debo tomarme un tiempo para poder procesar toda esta información. Ascenderé a los montes más altos, y bajaré a lo profundo de la tierra, para que mis pensamientos estén en comunión con el mundo, y poder darle sentido a las palabras que han salidos de mi propia boca.

Los Guardianes de Oriente deberán esperar… El mundo deberá esperar.



¡¡¡CONTINÚA EN "
IMPERIO", y en "Dragón Blanco/Negro: Imperio"!!!

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(*) En “Alianzas #5: Guardianes de Oriente”
(**) En “Dragón Blanco/Negro” #2
(***) Número anterior

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