17.6.09

Extincion #5

“Presto” (1 de 2)
Historia: Zirijo.

I

Zimbabwe, África.

Sólo con su presencia, Quasar irradiaba un cierto calor que, al combinarlo con su carácter, asustaba. El Amo de los Espejos decidió llamar por refuerzos, ya que se habían visto superados. Ni siquiera las indicaciones de Quake, que poseía habilidades sobre la tierra, sirvieron, y todo lo que podrían hacer los demás héroes, no sirvió de mucho.

- ¿Quién está a cargo de este equipo? – preguntó Quasar, al instante de llegar desde los cielos.

Amo de los Espejos tomó inmediatamente el mando de la situación, ya que Prototipo estaba a cargo de la tarea de rescate de supervivientes.

- Estoy bajo tus órdenes directas. ¿Qué hay que hacer? – dijo inmediatamente el canadiense.

- Pues, lo que sabes hacer. Pero en este momento quien sabe donde está esa cosa…

Mientras el Amo de los Espejos pronunciaba esas palabras, se sintió un fuerte movimiento sísmico, como si la tierra pasara a ser gelatina. Comenzaba a tomar forma un rostro, bajo el Amo de los Espejos, Quasar y Scream, quienes estaban reunidos, y quedaron encerrados en la boca de Ubamba, ahora Elemental de la Tierra. Los otros héroes alcanzaron a reaccionar, y salieron de ahí inmediatamente, pero fue demasiado tarde para los dos miembros de Ultra Force y el recién llegado refuerzo.

- Amo de los Espejos, responde… Amo de los Espejos… – trataba de comunicarse Halcón Dorado con el líder de Ultra Force, pero nada. El Elemental de la Tierra hacía interferencia con su simple presencia.

Pasaron dos segundos, y Ubamba se preparaba para lanzar una avalancha en contra de los héroes restantes, pero de pronto, en su “mejilla” se pudo ver una tonalidad rojiza, y luego, una explosión. Del rostro del Elemental salieron ilesos Quasar, el Amo de los Espejos y Scream. El Elemental de la Tierra se desmoronó, dando un respiro a los héroes.

- Creo que llamarlo fue una gran idea – comentó Prototipo al sobreviviente líder de Ultra Force.

- Si… lamento admitirlo, pero Defensores Unidos tienen algo que quiero en mi equipo – terminó riendo el defensor.

-¿Qué debo hacer? – preguntó Quasar al Amo de los Espejos.

- Sólo lánzate contra esa cosa, antes de que él nos golpee primero – dijo éste al miembro de Defensores Unidos –… y deja de preguntar.

Luego dijo unas palabras a Prototipo, nuevamente.

– Pensándolo mejor, ya no lo quiero en mi equipo.

Se escuchó un estruendo subterráneo, y se formó una depresión en donde se habían reunido Prototipo, Scream, Ultrabot, Amo de los Espejos y Quasar. Este último se mantuvo flotando en el aire. Se levantaron un par de brazos, y la figura del Elemental de la Tierra volvió a aparecer. Quasar, al percatarse de la presencia del Elemental se lanzó en contra de él, chocando de frente contra su cuerpo, y no pudiendo atravesarlo.

- Una fuerza imparable, contra un objeto inamovible. Veremos si puedes evitar tu extinción – dijo el Elemental.

II

España, Europa.

La pelea entre los hermanos había dejado atónitos a los héroes europeos. El calor de la pelea había dejado sin lágrimas a los presentes, conmovidos por la desesperación de Justin y la indiferencia de la Elemental. La intensidad de las flamas paralizó por segundos a todos aquellos que observaban a estas columnas de fuego enfrentarse.

- Hermana, deja de hacer esto – dijo Justin, tratando de convencer a su hermana una vez más – Ya ves que si no te detienes, tendremos que seguir peleando.

- Qué sea lo que deba ser, humano. Primero está su extinción.

Mientras el Hombre de Fuego se enfrentaba a la Elemental del Fuego, Arbalète y Toro Negro estaban planeando cómo alejar a la Elemental de la ciudad en llamas. El proceso de evacuación estaba en pleno, a cargo de Centella y Escudo.

- ¿Cómo podemos apagar todo ese fuego? – se preguntó en voz alta Arbalète.

- Con agua, tía – respondió Toro Negro.

- Pero no podemos hacer aparecer de la nada tanta agua.

- Pues entonces, con tierra, que es así como se hace en los incendios forestales – complementó el héroe español.

Eso dio a Arbalète una idea, pero necesitaba la ayuda de todos los héroes presentes.

Al haber tomado un bando, la humanidad, Justin no podía evitar hacer daño a Julie por su decisión. Un destello llamó su atención, a las espaldas de la mujer de fuego. Miró hacia abajo y vio que era Arbalète quien lanzaba flechas con fuegos artificiales, e iban corriendo en dirección a una montaña cercana. Allá se encontraban Toro Negro y Miracle, quien tomó la forma de un oso, cavando a toda velocidad, en medio de la montaña, un agujero.

- Hay que alejarla de los civiles, ¡tráela para acá! – gritaba la heroína francesa, mientras seguía corriendo.

Al estar su hermana hecha totalmente de fuego, Justin utilizó todo su poder de manipulación de las flamas, para tratar de mover a la Elemental. Pero la voluntad de ésta era demasiado férrea, así que Xzector encuadró, gravitacionalmente, el sector donde se encontraban ambos hermanos, dando la fuerza necesaria al Hombre de Fuego para “dirigir” a su hermana hacia donde Arbalète apuntaba. Era tanta la fuerza necesaria para moverla, que Justin no veía otra salida.

- ¿No hay otra forma, no es cierto? – preguntó Justin a sus compañeros héroes.

Sin esperar respuesta, el Hombre de Fuego trajo hacia él las llamas que conformaban a la Elemental. Voló a toda velocidad hacia el agujero, que estaba terminado, y se metió dentro de él.

Arbalète disparó una flecha explosiva, derrumbando la entrada a la cueva creada por los héroes, y esperando que la Elemental se sofocara.

- Pero… Arbalète, ¿el Hombre de Fuego también estaba ahí?... ¿Qué has hecho? – preguntó Booble.

- Lo que era necesario. Ahora roguemos porque el sacrificio del Hombre de Fuego no haya sido en vano.

Todo quedó en silencio, hasta que de pronto se escuchó que la tierra temblaba y se hizo difícil mantener el equilibrio. Todos miraron en dirección a la montaña, que en su cima comenzó a escupir fuego y lava. Desde dentro de la montaña, se elevó la Elemental de Fuego, que de su propia tumba, creó un volcán.

III

La amenaza del topo gigante era sólo eso, una amenaza, ya que Animal le habló, y logró que se alejara en paz. Ahora los Centinelas seguían bajando hacia el centro de la tierra, para encontrar al Elemental del Cor e intentar cambia la decisión de la madre tierra. Pero se encuentran con un problema, no hay más camino.

- ¿Qué? Se supone que el camino llega hasta el centro mismo de la tierra. ¿Ya estamos aquí? – preguntó Guardián nocturno, que es el primero en acercarse al muro de piedra que corta el camino.

- No, Guardián, queda mucho aún, puedo oírlo y sentirlo. Hay más camino, pero algo debe haberlo bloqueado – respondió Animal.

- Puede que nos hayamos desviado del camino principal. Bajo tierra está lleno de estos túneles que no llevan a ninguna parte. Debemos seguir abriéndonos camino – dijo Delta.

- Concuerdo contigo, Delta, pero, ¿qué podemos hacer? – preguntó Balam.

- Hay que volarla – propuso Doctor Neutrón.

Todos lo miraron con cara de locura. Si una explosión ocurría a esa profundidad, de seguro el túnel se venía abajo, aplastándolos a todos. Pero a estas alturas, cualquier idea servía. Animal se detuvo para escuchar a través del muro, y golpeó. Escuchó que del otro lado había un gran espacio libre. Decidió darle una oportunidad a la idea de Neutrón.

Neutrón no quiso usar sus poderes nuevamente, así es que instaló unos explosivos de pequeño alcance en la parte intermedia de la muralla, y también, un equipo de contención portátil, que sorpresivamente traía el héroe-científico. Puso un par de pilares alrededor del muro, para que en caso de colapsar, no se viniera abajo con él, el techo del túnel. Todos dieron un paso atrás, y esperaron que el Doctor Neutrón detonara el explosivo. Un segundo antes de que Neutrón apretara el gatillo, Animal escuchó algo, un riachuelo, que no había podido escuchar antes.

-¡No, Neutrón! – gritó Animal.

Pero ya era demasiado tarde, la explosión derribó el muro, pero consigo se llevó mucho más que el techo del lugar en donde estaban. El piso se agrietó hasta unos pocos metros más atrás de donde estaban los Centinelas, dejándolos caer en el vacío y la oscuridad del subsuelo, en una caída que parecía no tener fin.

IV

Indonesia, Asia.

- El agua es una fuerza imparable – decía Shaman a Lady Star, mientras ambos cubrían la retaguardia de la batalla.

- Debemos encontrar una forma para poder detener esa cosa, la noche ya está muy avanzada, y el amanecer está cerca – respondió la líder de los Defensores Unidos.

- Sin dudarlo, la única forma de tener un control momentáneo sobre el agua es trazando su curso, direccionándola, puesto que si nos enfrentamos de frente con ella, nada bueno saldrá de eso.

Los héroes estaban desesperados. No había forma de detener la lluvia, la inundación y las olas gigantescas. Shark seguía desaparecido, y Megabot no podía operar. Los Guardianes de Oriente, mientras se dedicaban a la evacuación de los damnificados, y sin Dragón en el equipo, no sabían que otra cosa hacer. Para qué hablar de los velocistas: Quick y Sú Fú fueron derribados, pero luego de recuperarse, designados a reconocimiento y evacuación. Superados, sólo confiaban que las barreras psíquicas que había creado Lady Star fueran lo suficientemente resistentes, para apaciguar la violencia del mar.


Eria, América.

- Era una buena idea – se decía Ugly Boy.

- Lo sabemos, Ugly Boy, pero no contábamos con que esta “cosa” pensara.

- Su nombre es Tornado, no “esta cosa” – aclaró Snowstorm, a gritos – Pero, ¿qué le hicieron?

- Él mismo lo hizo. Nosotros sólo queríamos “dispersarlo”, pero encontró la forma de que todo ese aire en movimiento chocara de frente contra otra corriente de aire, esta vez frío, formando lo que todos conocemos como un “verdadero” tornado – contestó Ugly Boy.

- ¿Qué podemos hacer? – gritaba Oso, que con su fuerza sobrehumana se mantenía de pie, cubriendo a los héroes menos fuertes, de los fuertes vientos.

- Hay que moverlo de aquí – propuso Blackbird – Sé que es Tornado, pero no podemos dejar que se acerque más a Windham.

- ¿Y cómo? – preguntó Liebre, líder del R-Squad.

- Mantener el aire tan caliente como podamos, y movernos, dejar que el aire frío entre por un solo lado. Lo haremos más poderoso, pero lo mantendremos lejos de los civiles – propuso Ugly Boy.

- ¿Se sienten capaces de hacer eso? – preguntó nuevamente Liebre.

- Si, pero me gustaría tener un poco más de apoyo.

- Yo puedo ayudar con el fuego – interrumpió alguien que estaba junto con Oyster, en otro punto de resistencia – Soy Guerrero Austral, y vengo de Tierra del Fuego. Puedo mantener encendida la “Flama de la Verdad”, sin que se apague por nada.

- Perfecto. Seguimos siendo pocos, pero con nosotros bastará – Ugly Boy se detuvo, y se dirigió a Snowstorm – Necesitaremos de toda tu ayuda, luego.

Los héroes se alinearon, Guerrero Austral se unió a Relámpago y Dama Sol con la dispersión del tornado. Explicó a los otros héroes de Sudamérica lo que debían hacer: empujarlo al mar.

V

Luego de la gran caída, que parecía infinita, los héroes despertaron adoloridos, en un lugar muy oscuro y cálido. El primero en estar en guardia era Balam. Sus poderes se sentían más fuertes, y sus armas traídas de la luz eran las indicadas. Creó unas lanzas que brillaban, pero a duras penas podían descubrir lo que los rodeaba.

- Mi cabeza, creo que la explosión fue demasiado – dijo Guardián Nocturno, mientras se levantaba.

- Fue un error hacer explotar esa cosa, sin saber lo que había del otro lado. Por lo que puedo deducir, estábamos en una extensión de la caverna, pero colgando en esta… “cavidad” – dijo Neutrón, mientras se limpiaba el uniforme.

-No más bombas – dijo Delta, incorporándose - ¿Dónde está Animal?

Era verdad. Nadie sabía donde estaba Animal. Ni Balam, que había despertado primero se dio cuenta de que el líder de la manada no estaba.

- Si es que cayó con nosotros, no debe estar muy lejos. Esto necesita un poco de luz.

- Nos arriesgamos a perturbar lo que sea que halla aquí – interrumpió Balam, pero ya daba lo mismo, porque Neutrón lanzó un par de bengalas al aire, iluminando el lugar de un color naranjo.

Se maravillaron al ver que estaban rodeados de hongos gigantes, similares a los de la superficie, pero con dimensiones muchísimo mayores. Siguieron caminando para encontrar a Animal, pero lo que vieron fue sorprendente. Ruinas, edificaciones muy antiguas y muy mal conservadas, por la humedad, a esta profundidad, era algo que no esperaban ver.

- Esto… ¿qué es esto? – preguntó Mindreader, mientras continuaban caminando.

- Es la vida que existiría en la superficie, si es que no hubieran depredadores, como el hombre – contesta Animal desde la distancia – Bienvenidos a la primera parada, en el camino a Agartha, la tierra de los espíritus radiantes.

- Animal, ¿estás bien? – le preguntó Delta, mientras todos se acercaban al líder de los Centinelas.

- De esto me hablaba la madre cuando charlábamos sobre el destino de los hombres. De la ciudad modelo de Agartha.

- ¿Pero qué le pasó a Agartha? – preguntó Guardián Nocturno.

- Se hizo obsoleta para los hombres de la superficie, Guardián. Iba en contra del progreso, por lo que sus habitantes, diferentes entre los hombres, fueron desterrados a la profundidad de la tierra, como lo fue la Atlántida, a las profundidades del mar. Para ocultarlos de sus hijos y para que éstos vieran que lo que hacia el hombre era único y verdadero – respondió Animal – Pero aún no estamos en Agartha, esta es la frontera entre el mundo de los hombres y el del reino desterrado de las aguas blancas.

- Debemos continuar bajando, ¿o existe algún problema? - preguntó Mindreader, mientras todos se apresuraban para continuar descendiendo.

- No, ninguno… si es que estás dispuesto a ver lo que se te ha prohibido pensar como cierto.


Continúa...

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